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Blair defiende la gestión de Annan ante las críticas de Washington

El primer ministro británico, Tony Blair, dio ayer su apoyo al secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, actualmente atacado por parte de la prensa y de la clase política de Estados Unidos por el escándalo del programa Petróleo por Alimentos de Irak, en el que su hijo, Kojo Annan, ha sido involucrado. El propio Annan rechazó ayer, en una entrevista con el diario británico Financial Times, las recientes peticiones para que dimita.

Blair calificó de "críticas injustas" las acusaciones vertidas contra Kofi Annan y alabó su "liderazgo" y su "buen trabajo como secretario general de la ONU, muchas veces en circunstancias muy difíciles". "Espero que se le permita continuar con su trabajo", agregó Blair, durante una rueda de prensa conjunta con el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, ayer en Downing Street.

"Creo que la dimisión es comparativamente fácil", respondió Annan en unas declaraciones publicadas ayer por Financial Times a las solicitudes de dos senadores republicanos de Estados Unidos que pidieron la semana pasada su renuncia. "Es mucho más difícil quedarse y continuar haciendo el trabajo por el que uno fue elegido y concentrarse en la importante agenda de la organización", explicó.

El secretario general de la ONU está siendo criticado por el escándalo de corrupción en torno al programa Petróleo por Alimentos de Naciones Unidas en Irak, vigente entre 1996 y 2003, y que pretendía aliviar los sufrimientos de los iraquíes provocados por el embargo impuesto al régimen de Sadam Husein tras la primera guerra del Golfo. El programa fue controlado por el régimen iraquí y miles de millones de dólares fueron desviados. Los ataques se intensificaron cuando se supo que su hijo recibió un sueldo de una compañía suiza que participó en el programa, varios años después de que dejara de trabajar para ella.

Comisión de investigación

Kofi Annan afirmó que no ha recibido dinero de su hijo y que éste nunca le ha presionado porque sabe que siempre ha "sido muy sensible sobre la cuestión de de los conflictos de intereses". El secretario general pidió que se esperara a que la comisión de investigación independiente realice su trabajo y llegue a sus conclusiones. "No ha sido el caso de algunos, que han insistido en sus ataques", añadió.

El secretario general no quiso pronunciarse sobre si dimitiría en caso de que la comisión descubriera graves problemas en la gestión de Naciones Unidos. "Prefiero esperar el informe", se limitó a decir. Preguntado por los motivos de sus acusadores, el secretario general dijo: "Algunos piensan que la organización no ha sido muy complaciente en los últimos tiempos. Puede haber otras razones y, evidentemente, como secretario general, soy el rostro de la organización y un blanco fácil".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de diciembre de 2004