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Necrológica:

Manolo Mené, guitarrista y compositor

Manolo Mené, miembro fundador del añorado grupo Mamá, falleció el pasado jueves tras sufrir un infarto mientras daba sus habituales clases de guitarra en el conservatorio de Arganda. En los últimos 20 años fue un respetado músico de acompañamiento y compositor para todo tipo de figuras.

Manuel Enrique Mené Castellón había nacido en Zaragoza el 4 de abril de 1960. A finales de los setenta, ya brillaba entre los nuevos grupos madrileños, donde no abundaban los jóvenes instrumentistas sólidos. Mamá destacó en 1980 como una de las bandas más arrebatadoras de lo que se vino en llamar "la nueva ola", a pesar de que sus antecedentes "jipiosos" les alejaban cultural y socialmente de otros compañeros del movimiento. Aunque el compositor principal era el gran José María Granados, el primer lanzamiento -un disco de cuatro canciones- venía encabezado por una canción de Mené, Regresas a casa a las 10, que retrataba problemas generacionales: "Y al fin tus padres te preguntarán / ¿Qué tal? Y entonces tú responderás / Muy bien, fui con mis amigas a ver / saltar las focas y monos al zoo / Y yo me quedo aquí solo otra vez". Según escribía en la contraportada Mario Armero, entonces locutor de Onda Dos, "Mamá representa simplemente, y por primera vez desde hace mucho tiempo, el pop juvenil, el verdadero pop al instante".

Misteriosamente, las cosas se torcieron para Mamá. Sus dos elepes para Polydor, El último bar (1981) y Mamá (1982), oscurecían su energía y el grupo se desanimó, sin imaginar que a la vuelta de la esquina estaba el fenómeno de "la movida". En 1983 se rompió la banda y Mené publicó un sencillo con Sueños y Sombras de ayer a través de la independiente Dos Rombos. Mamá quedó como referencia legendaria, aunque hubo un intento de impulsar el proyecto en 1996, con un disco grabado en directo en El Sol, hecho con la ayuda de Jota -de Los Planetas- y otros admiradores. Tampoco entonces despegó comercialmente Mamá pero la posterior edición, vía Rock Indiana, de sus impetuosas maquetas, sirvió para explicar el entusiasmo con que fueron recibidos en aquel vertiginoso 1980.

La industria musical española no supo extraer beneficio del mejor talento de Mené. Los intentos de sacar adelante grupos como Lola no fructificaron y Manolo se recicló en mercenario, tocando con El Fari, Azúcar Moreno o Carlos Baute, un destino que llevaba con humor, aunque renegaba de esas actuaciones en ferias patronales donde el artista debía competir con el estruendo de la tómbola y los coches de choque. También halló un mercado como compositor de encargo: en la SGAE, tiene registrados -como autor, coautor o adaptador- cerca de un centenar de temas, que fueron grabados por artistas tan diversos como Vicky Larraz, Alejandra Guzmán, Azúcar Moreno, Las Gatas Negras, Ismael y, sobre todo, Arango.

La bondad natural de Manolo Mené le llevó a ayudar a otros músicos incipientes: las hermanas Llanos, de Dover, siempre agradecieron sus consejos y sus lecciones de guitarra. Propietario de un estudio casero, echaba una desinteresada mano a creadores como Javier de Torres, de El Compromiso, o Ernesto Dueñas. Su muerte ha sembrado la desolación entre sus amigos y reavivado la frustración por la interrumpida trayectoria de Mamá.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de noviembre de 2004