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Reportaje:FIN DE SEMANA

Siurana y la reina mora

Un exquisito pueblo medieval en la comarca vinícola del Priorato

La leyenda de Abdelazia y su caballo blanco resuena en este promontorio de Tarragona, último reducto árabe en Cataluña. Un tajo de un centenar de metros separa del valle sus casas de piedra.

La belleza en miniatura brilla a veces con una intensidad inversamente proporcional a su tamaño. Así ocurre en Siurana, un minúsculo pueblo de 26 vecinos, una cuarentena de casas de arquitectura tradicional y callejuelas de piedra.

El primer impacto proviene de la topografía. Como si hubiera sido emplazada allí por un entusiasta del vértigo, Siurana se agarra sobre la punta de un promontorio de roca calcárea, en un extremo de la sierra de Gritella, a 737 metros de altura y ceñida por acantilados. Un mirador natural a la redonda que domina la encrespada sierra de Montsant, las montañas de Prades, el cortado rojo de la Siuranella (que hace especial honor a su nombre al atardecer) y el valle del río Siurana. Las mismas paredes rocosas que atraen hoy a montañeros y excursionistas convirtieron el lugar en inexpugnable y legendario, el centro del reino musulmán de Siurana, que reunía a más de cien pueblos.

De aquella época, que terminó tras un largo asedio con la reconquista por las tropas de Ramón Berenguer IV, entre 1153 y 1154, hablan las ruinas del castillo árabe, a la entrada del pueblo, y una leyenda. Cuentan que la reina mora, Abdelazia, al verse derrotada por el enemigo, subió a su caballo y enfiló el abismo para quitarse la vida. Al percatarse de las intenciones de Abdelazia, el animal intentó parar sin éxito, dejando una última y profunda huella.La supuesta marca aún se puede ver. Y también se conserva la tumba en la que dicen fue enterrada la reina, en la pared exterior de la iglesia románica de Santa María del Agua. En muy buen estado, el templo es, sin duda, el edificio más significativo, construido en los siglos XII y XIII con sillares que llevan pequeñas marcas de los canteros que las labraron.

Siurana es especial. Mimada por sus vecinos, veteranos y jóvenes. Y como dice Ramón Roig, vecino de toda la vida, "lo bonito es que ha conservado su estructura original. Es como una isla con una sola entrada, por la que siguen llegando los visitantes". Vienen para disfrutar del turismo activo, de un refugio-mirador para los montañeros, de las dos casas rurales abiertas (hay un pequeño hotel en construcción) y de la cocina local en el restaurante Siurana.

GUÍA PRÁCTICA

Comer y dormir

Restaurante Siurana (977 82 10 27). Calle Mayor. Alrededor de 15 euros.

Bar l`Acàcia (977 82 14 50). Calle Mayor. Entre 15 y 18 euros por persona y noche.

Cámping de Siurana (629 48 06 02). Bungaló para dos, 35 euros.

Refugio de montaña Siurana (977 82 13 37). 10 euros por persona y litera.

Información

- Turismo de Cornudella (977 82 10 00 y www.cornudellaweb.com).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de noviembre de 2004

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