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Batlle culpa a sus subordinados de los incidentes en la cárcel de Quatre Camins

La ex consejera De Gispert pide a Vallès "que se vaya a casa"

El director de Servicios Penitenciarios de la Generalitat, Albert Batlle, negó ayer ante el juzgado cualquier responsabilidad en el traslado de un grupo de presos de Quatre Camins y en los malos tratos que presuntamente se les infligieron tras el motín ocurrido el 30 de abril, y achacó los comportamientos supuestamente irregulares a diversos subordinados suyos. Batlle declaró como testigo a raíz de las denuncias de una decena de internos, apoyadas en su día por el Departamento de Justicia al anunciar con solemnidad, en rueda de prensa, la apertura de una investigación interna para depurar responsabilidades por las lesiones que sufrieron esa noche 26 presos y la remisión al juzgado de toda la información recabada.

Sin embargo, aquella promesa ha quedado en poco porque anteayer mismo Justicia archivó su investigación, pese a que existen unas diligencias en el Juzgado de Instrucción número 3 de Granoller en las que están imputadas cuatro personas que en aquella época ocupaban cargos de responsabilidad en Quatre Camins.

Batlle declaró que cuando acudió a la prisión tras el motín dio la orden de que no entrase ningún funcionario que no estuviese de permiso y explicó que se le hizo poco caso, pues en el interior de la cárcel llegaron a concentrarse 200 trabajadores que no tenían por qué estar allí, según las cifras que él mismo dio a la juez. En otro momento, Batlle añadió que la persona que tiene capacidad para autorizar la entrada de personal fuera de servicio es el director de la cárcel y que los empleados de la puerta carecen de esa potestad. También declaró que quien hizo la lista de los presos que iban a ser trasladados fue Manuel Roca, subdirector de recursos y centros, a partir de la información que le facilitaron los funcionarios.

El subdirector médico de la prisión cuando ocurrieron los hechos, Xavier Martínez, también declaró ayer como imputado por este mismo caso y negó haber golpeado a los presos, contrariamente a lo que explican algunos de éstos en sus denuncias.

Por otra parte, la ex consejera de Justicia de la Generalitat Núria de Gispert reclamó ayer que su sucesor, Josep Maria Vallès, "se vaya a casa" por cómo ha gestionado esa crisis. A la petición de dimisión se sumó también el PP, mientras que el diputado del PSC-Ciutadans pel Canvi Àlex Masllorens calificó de "lamentables" las afirmaciones de la ex consejera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de noviembre de 2004