Reportaje:BALONCESTO | Liga ACB

La segunda juventud de Nacho Rodríguez

El base ex barcelonista imprime su carácter a un Etosa retador del Madrid, el otro invicto

Una pancarta de la peña Dracs en el Palau Blaugrana, en el último encuentro por el título de la temporada pasada, despedía al que entre 1998 y 2004 fue uno de los referentes y jugadores más queridos del Barcelona: "Cuando el Palau piensa en entrega y coraje, sólo hay un nombre: Nacho Rodríguez". La afición rindió homenaje en aquel encuentro al base malagueño, que finalizaba su contrato con el club catalán y que poco después, tras descartar continuar en él como técnico, fichó por el Etosa Alicante. Pretendía disfrutar aún del juego antes de poner en práctica sus estudios de INEF y de lanzarse a un banquillo. Lo ha conseguido. Hoy lidera al conjunto alicantino, invicto tras nueve jornadas, en la pista del otro equipo que lo ha ganado todo en la actual Liga de la ACB, el Madrid.

El perfil de Nacho Rodríguez responde al milímetro a la condición de antidivo: disciplinado, trabajador, modesto, implicado... "Las fotos no son para mí", repite cuando los focos le han apuntado, que no ha sido pocas veces. Con el Barça consiguió cuatro Ligas, dos Copas y una Euroliga en un ciclo fabuloso en el que siempre estuvo rodeado de estrellas. Internacional con España en 125 ocasiones, ganó la medalla de plata en el Campeonato de Europa de Francia 99 y la de bronce en el de Turquía 01 y es un histórico de la Liga ACB: 1.010 recuperaciones del balón, 14.085 minutos, 1.718 asistencias, más de 12.000 puntos... Un palmarés forjado a base de carácter, el mismo que ha imprimido al Etosa.

El Boquerón, como le apodan, comenzó en el baloncesto en el San Estanislao de Málaga de la mano de su hermano mayor. En octubre de 1988, hace 16 temporadas, debutó en la Liga ACB con el Mayoral. Luego, al Unicaja y de él al Barça un decenio después. Siempre le acompañó su humor andaluz y una gran personalidad. "Cuando Nacho hablaba, todos escuchaban y atendían. Era el primero en dar la cara cuando llegaban las derrotas. Se le echa mucho de menos en el vestuario", recuerdan en el club azulgrana. Se apuntó a un curso de catalán, que domina, y entabló una gran amistad con Roberto Dueñas, su "hermano", y con el balonmanista Carlos Ortega. Era un habitual del Palau para ver al cuadro de Valero Rivera y del Camp Nou, de modo que, poco a poco, se convirtió en culé, aunque primero estuviera su Málaga. Como gran amante del fútbol, disfruta todavía como centrocampista peleón durante los partidillos improvisados.

El Etosa ha encontrado un fiel sustituto de Pepe Sánchez, fichado por el Unicaja. "Es muy importante en la pista, en el día a día", afirma su entrenador, Trifón Poch; "a veces es demasiado exigente, con él y con sus compañeros. Es un espejo para todos, tira del carro y pone siempre el listón muy alto. Como jugador, es duro, con un nivel defensivo bueno y capacidad para anotar". El Madrid lo comprobará de nuevo hoy. Para ganar deberá combatir a un veterano que vive una estupenda segunda juventud.

Nacho Rodríguez.
Nacho Rodríguez.E. FONTCUBERTA

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 20 de noviembre de 2004.

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