El PSOE y el PP vetan la reforma urgente del Reglamento del Congreso

"Creo que no es mucho pedir; pero si esto crea dificultades, entiendo que me tengo que plegar (...) sería absurdo que yo fuera al Pleno a pedir esto si no tengo el apoyo de los grupos mayoritarios". Con esta declaración, el presidente del Congreso, Manuel Marín aceptó ayer con amargura,que los dos grupos mayoritarios del Congreso - el suyo propio, socialista, y el del PP-, se opusieran a su intento de que el Pleno del Congreso urgiese a la Comisión de Reglamento para que concluyese la reforma de las normas internas de la Cámara antes del verano de 2005.

Ni siquiera hizo falta votar. Gabriel Elorriaga (PP) y Diego López Garrido (PSOE) explicaron que no veían necesario ni conveniente que el Pleno interviniese en este asunto. López Garrido llegó más lejos: "No desdeñaríamos tampoco que el grupo de trabajo siguiera trabajando", en referencia al grupo informal que ha venido reuniéndose para elaborar una propuesta de reforma del Reglamento y que no ha logrado acuerdos en media docena de asuntos fundamentales.

La continuidad de esos trabajos informales, sin plazos ni horizonte, es la que Marín quería evitar a toda costa, y decidió plantear la intervención del Pleno para garantizar un mandato a la Comisión, de forma que ésta se sintiese impelida a concluir la reforma, pendiente desde 1989.

Al final, se optó por una fórmula intermedia, también propuesta por Marín: constituir una ponencia formal en el seno de la Comisión de Reglamento que tome como punto de partida para debatirlo un texto articulado que han elaborado los servicios jurídicos de la Cámara. Con todo, Marín expresó su temor a que la reforma sea objeto de chalaneo político entre el PSOE y el PP y quede al albur de la batalla política diaria.

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