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La II Bienal de Valencia sólo vendió 8.000 entradas, aunque según el Consell tuvo 725.000 visitantes

La socialista Escudero asegura que el evento "ha enriquecido a cuatro espabilados"

El consejero de Cultura y Educación, Alejandro Font de Mora, mantuvo el jueves en las Cortes que la segunda Bienal de Valencia, celebrada en 2003, recibió más de 725.000 visitantes. Pero la diputada socialista Isabel Escudero, que había solicitado la comparecencia del consejero para informar del balance del evento, reveló que sólo se vendieron 8.000 entradas. Otra contradicción entre las cifras oficiales y las ofrecidas por la diputada se refiere al coste total del evento. El Consell mantiene que fue de 4,2 millones de euros. Pero según cálculos efectuados a partir del informe del Síndic de Comptes y de las respuestas a preguntas parlamentarias, la Bienal costó al menos 11,7 millones.

En su comparecencia Font de Mora ofreció cifras de la Bienal que no coinciden con las facilitadas en respuestas parlamentarias por su antecesor, Esteban González Pons. El titular de Cultura subrayó que los resultados de la edición de 2003 fueron "plenamente positivos, al conseguir el objetivo de consolidar la Bienal de Valencia como un hecho cultural y artístico de proyección internacional". Font de Mora afirmó que desde el punto de vista económico, social, cultural y político, es un proyecto "beneficioso", porque genera empleo y aumenta los ingresos del sector turístico y cultural.

Así, Font de Mora mantuvo que la Bienal costó 4,2 millones de euros, cuando, según las respuestas parlamentarias de González Pons, sólo el coste de siete de las ocho exposiciones y el contrato del director del evento, Luigi Settembrini, sumaban 8,2 millones de euros, a los que se añaden otros 3,5 millones por tres montajes teatrales, y a falta de contabilizar, al menos, dos espectáculos.

Font de Mora también mantuvo la cifra oficial de 725.000 visitantes. Un recuento que la entonces secretaria autonómica de Cultura, Consuelo Ciscar, basó, por ejemplo, en la estimación de los viandantes que habían visto algunas de las instalaciones callejeras de la Bienal. Y la mantuvo a pesar de que en respuesta parlamentaria su antecesor cifró en 4.459 los visitantes de una de las exposiciones, cuando Ciscar la había cifrado en 15.507. Frente a eso, Escudero afirmó que la Bienal sólo vendió 8.000 entradas, por las que recaudó 20.000 euros, incluida la venta de catálogos -se editaron 13.800-, que según la diputada, costaron 343.030 euros. Los datos de visitantes de la primera Bienal, celebrada en 2001, también contrastaban ostensiblemente con las entradas vendidas.

"Hay gastos que no se imputan a la Bienal porque son de los servicios centrales de la consejería y de otras administraciones", dijo Escudero, quien afirmó que se han "regularizado desfases contables a través de aportaciones ordinarias o extraordinarias". Font de Mora consideró "ilegítimo" y una "estafa intelectual" exigir al mundo cultural concreción de resultados, pues es "imposible" evaluar lo "intangible".

Escudero reveló más datos. Aseguró disponer de documentación según la cual el gerente de la Fundación Encuentro Mundial de las Artes y director artístico de la Bienal, Tomás Ruiz, mano derecha de Consuelo Ciscar, cargó seis facturas en nueve meses por 126.000 euros. La diputada también habló de los viajes. Ciscar ha reconocido haber viajado a 35 países, según Escudero, pero el Consell sólo reconoce 18 viajes. En 2002, según la socialista, se gastaron 500.000 euros en agencias de viajes. La Bienal, concluyó la diputada, "ha transgredido todos los principios de un buen gobierno", ha sido "innecesaria, no novedosa, ha enriquecido a cuatro espabilados, ha desviado recursos y ha pasado desapercibida".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de noviembre de 2004