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Mueren tres soldados británicos en un atentado suicida en el sur de Bagdad

Los cuatro millones de iraquíes que viven en el exilio podrán votar en las elecciones

La misión del regimiento escocés de los Black Watch, recién desplazado desde el sur de Irak a las cercanías de Bagdad, ha empezado muy mal: tres soldados murieron ayer en un atentado suicida cuando las tropas británicas cumplían su segundo día plenamente operativas en la zona. El ataque tuvo lugar en un control de carretera, contra el que impactó un coche con explosivos conducido por un terrorista suicida. Por otra parte, los millones de iraquíes que viven en el extranjero podrán votar en las elecciones de enero.

La noticia fue divulgada a última hora de la tarde por el viceministro británico para las fuerzas armadas, Adam Ingram, en una comparecencia de urgencia en los Comunes, lo que da una idea de la trascendencia política del incidente. El traslado de 850 soldados desde la sureña provincia de Basora, donde se vive una relativa tranquilidad, hasta la peligrosa zona del triángulo suní, generó una gran polémica política en el Reino Unido. El despliegue se ha realizado a petición de EE UU con la intención de que los británicos sustituyan a marines norteamericanos, que serán destinados al asalto de Faluya, ciudad dominada por los rebeldes. Precisamente en Faluya murieron ayer otros cinco iraquíes -incluida una mujer y un niño- a consecuencia de los bombardeos norteamericanos. La presión de las tropas estadounidenses sobre este bastión de la insurgencia suní aumenta de día en día. La población está convencida de que el "asalto será inminente", una vez que Bush ha sido reelegido. Blair justificó su decisión de trasladar las tropas en la necesidad de apaciguar Irak para permitir la celebración de elecciones en enero. El anuncio, sin embargo, fue mal recibido por la oposición conservadora, que no tuvo más remedio que aceptarlo para no hacerle un feo al amigo americano. Pero tanto los liberales como la izquierda laborista mostraron su oposición porque entienden que con su traslado a esa zona las tropas británicas serán responsables de un asalto que se espera sangriento.

Los Black Watch

El ministro Ingram apenas dio ayer detalles del incidente, en el que dijo que hubo "varias bajas, incluidas tres víctimas fatales". La BBC aseguró que en el ataque murió también un intérprete iraquí. El campamento de los Black Watch está unos 40 kilómetros al suroeste de Bagdad y a una distancia similar al sureste de Faluya.

Por otra parte, millones de iraquíes que viven fuera del país podrán votar en las elecciones previstas para la última semana de enero, según anunció ayer la Comisión Electoral encargada de preparar los comicios.

Pese a la violencia que sacude el país -ayer el estallido de un coche bomba en la municipalidad de Duyail, al norte de Bagdad, dejó cuatro muertos-, las autoridades iraquíes insisten en que los comicios se realizarán en enero. No hay cifras exactas del número de iraquíes que viven en el extranjero, pero se calcula que puede haber entre tres y cuatro millones de iraquíes exiliados. La mayoría de ellos abandonaron el país poco antes de la guerra del Golfo (1991) y sólo una insignificante minoría ha vuelto. La decisión adoptada beneficia al actual Gobierno iraquí, que en el interior del país no goza de muchas simpatías.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de noviembre de 2004