Los observadores internacionales denuncian irregularidades en las elecciones de Ucrania

Empate técnico entre Yanukóvich y Yúshenko con el 94,2% de los votos escrutados

Los principales actores de las elecciones presidenciales del domingo en Ucrania se orientaron ayer hacia la segunda vuelta el 21 de noviembre, incluidos los observadores de la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), que denunciaron irregularidades y consideraron que en los comicios celebrados el domingo se incumplió un "considerable número" de requisitos democráticos. El peligro de un enfrentamiento violento en la calle entre la policía y manifestantes de la oposición parecía, sin embargo, conjurado de momento.

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Cuando la Comisión Electoral Central había escrutado ya el 94,2% de los votos, Víctor Yanukóvich, el jefe del Gobierno, y su principal rival, Víctor Yúshenko, se hallaban prácticamente en una situación de empate técnico con unos resultados respectivos del 40,11% y el 39,16%. Resultaba curioso analizar la evolución de estos porcentajes desde las primeras cifras divulgadas tras el cierre de las urnas. Con pocos colegios aún escrutados, el recuento oficial favorecía a Yanukóvich con más del 50% de los votos, mientras el recuento paralelo, que efectuaban los partidarios de Yúshenko, indicaba que éste era el favorito, también con porcentajes superiores al 50%. En la práctica esto suponía que ambos rivales pugnaban (con base real o sin ella) por la victoria en primera vuelta, que requiere el 50% más uno de los votos.

Sin embargo, las cifras oficiales a favor de Yanukóvich se fueron reduciendo hasta situarse por debajo del 50% y también los márgenes de diferencia con Yúshenko, que interrumpió el recuento paralelo alegando la falta de protocolos de voto.

Tanto el jefe de Gobierno actual, un oriundo de la región minera de Donetsk, como su rival, el ex jefe del Banco Central y ex primer ministro, tenían poderosos recursos a su alcance. En el caso de Yanukóvich, los amplios contingentes policiales movilizados en Kiev. En el de Yúshenko, los jóvenes estudiantes y militantes de Pora, dispuestos a salir a la calle en cualquier momento. Yúshenko acusó al Gobierno de haber abusado de sus medios y de haber propiciado múltiples irregularidades, pero no llevó sus acusaciones al límite, es decir, a la impugnación oficial de los resultados y el llamamiento a la desobediencia civil.

En su informe, los observadores de la OSCE manifestaron que las autoridades no habían creado condiciones para la expresión de la voluntad popular y que el proceso electoral había supuesto un "retroceso" respecto a los comicios parlamentarios de 2002. En su campaña, el primer ministro no distinguió entre sus recursos en tanto que candidato y los del Estado, utilizó a su favor abusivamente los medios de comunicación y ejerció presiones para obtener el voto. Con todo, los observadores hicieron recomendaciones para subsanar las deficiencias y corregir las listas del censo de cara a la segunda vuelta. La misión de la OSCE investiga si realmente han existido, tal como denuncia la oposición, autobuses cargados de ciudadanos que se desplazaban para votar en otros colegios. Para evitar los posibles fraudes aparejados a estos desplazamientos, el jefe del Parlamento, Vladímir Litvín, dijo que presentará a la Cámara una ley para regular la votación de los desplazados. El 76% del censo participó en la primera vuelta.

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Nuestra Ucrania, el grupo minoritario de diputados presidido por Yúshenko en el Parlamento, quiere presentar una moción de censura contra Yanukóvich por la forma en que abusó de su poder en la lucha electoral, según dijo Alexandr Zínchenko, el jefe de la campaña de Yúshenko.

Decisiva es la posición de los pequeños partidos como el socialista, que encabeza Olexandr Moroz, que obtuvo algo más del 5% de los votos en la primera vuelta de las presidenciales, y el comunista de Piotr Simonenko, que cosechó cerca del 5%. Analistas en Kiev consideraban poco probable que el presidente de Rusia,Vladímir Putin, vuelva a inmiscuirse en la campaña para apoyar a Yanukóvich. En función del resultado obtenido por su favorito, la intervención de Putin ha sido de poca utilidad y puede tener un efecto bumerán para el Kremlin si gana Yúshenko. En cualquier caso, la posición del batallón de expertos rusos en tecnología política, que llegaron a Kiev de la mano del equipo de Yanukóvich, resulta como mínimo embarazosa.

Una activista opositora ondea la bandera de Ucrania ayer en Kiev.
Una activista opositora ondea la bandera de Ucrania ayer en Kiev.REUTERS

Sobre la firma

Pilar Bonet

Es periodista y analista. Durante 34 años fue corresponsal de EL PAÍS en la URSS, Rusia y espacio postsoviético.

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