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Serrat anuncia que el cáncer que padece le alejará un tiempo de los escenarios

El cantante ofrece seis conciertos en Madrid antes de cerrar su actual gira en Girona

"Tengo un carcinoma de vejiga y me tienen que operar en el mes de noviembre". Con estas palabras anunció Joan Manuel Serrat (Barcelona, 1943) la enfermedad que le obliga a suspender su gira por América y que le mantendrá alejado de los escenarios a partir del 4 de noviembre. Desde mañana y hasta el próximo día 31 actuará en el teatro Albéniz, de Madrid, con su Serrat sinfónico. El cantante habló del cáncer y dijo tenerlo "perfectamente asumido" porque, comentó, "en esta vida lo importante no es lo que te ocurre, sino cómo eres capaz de enfrentarte a las adversidades".

"Trato de no cultivar la nostalgia porque no suele llevar a nada bueno"

El anuncio que hizo Joan Manuel Serrat del cáncer que padece, mientras disertaba sobre cómo entiende su actual momento musical, resultó ayer apabullante. "Me he visto obligado a suspender los conciertos de Estados Unidos, Costa Rica, Uruguay, México y Argentina porque desde hace año y medio tengo un carcinoma de vejiga. El tratamiento no ha sido todo lo beneficioso que esperaba y no tengo más remedio que someterme a una intervención quirúrgica".

La seriedad de su rostro mientras comentaba la enfermedad fue desdibujándose y, con una sonrisa en los labios, Serrat contó que físicamente se encuentra bien, que ha podido tener una magnífica calidad de vida durante este tiempo y que los únicos inconvenientes que ha sufrido desde que conoció el diagnóstico es haber estado obligado a llevar una dieta. "He tenido la suerte de que ha sido descubierto a tiempo, porque no tiene manifestaciones externas. Anímicamente me encuentro bien porque lo tengo asumido. Lo importante no es lo que te ocurre, sino cómo enfrentarte a ello. Cómo uno se enfrenta ante las adversidades".

El cantante catalán lleva casi un año de gira por España dando a conocer su último álbum, Serrat sinfónico. "He realizado unos 80 conciertos, que terminarán el día 4 de noviembre en Girona, y en Madrid actuaré seis días". Serrat habló del público de esta ciudad y dijo que es "generoso". "Está más acostumbrado a asistir a espectáculos que en otros lugares y eso se nota, y no quiero decir con ello que se conforme con cualquier cosa".

Serrat, que durante esta gira se hace acompañar en cada lugar en el que actúa por la orquesta de la respectiva comunidad, dice que interpretando este disco se siente "acústico, sinfónico y eléctrico. He vivido una experiencia fantástica al poder vestir mis canciones de una manera distinta a la habitual y dar a cada tema un prisma diferente. He podido ver y escuchar de otra forma cada una de las composiciones que había creado para el disco. Era un trabajo que sabía que tenía que salir a lo largo de mi trayectoria profesional y ha sido en estos dos últimos años. Tenía que ser en directo porque siempre he primado la actuación en contacto con el público a una grabación. Cada concierto ha resultado una experiencia diferente y enriquecedora".

Serrat Sinfónico (BMG-Ariola), editado en 2003, contiene canciones de sus comienzos, como Ara que tinc vint anys, y algunas de sus últimas composiciones, como La bella y el metro y Es caprichoso el azar, pasando por Cantares, Mediterráneo, Pare, De cartón piedra, Bendita música, Herido de amor, Aquellas pequeñas cosas, Princesa, El carrusel del Furo, Mi niñez, Pueblo blanco y Barquito de papel, todas ellas grabadas con la Orquesta Sinfónica de Barcelona. "No quería hacer ni una antología ni un grandes éxitos, el resultado es una parte muy importante de mi trayectoria musical".

El músico, que cumplirá 61 años en diciembre, cantará hoy y durante cinco días más en Madrid "canciones que tienen 40 años y otras que tienen uno. Lo bueno es que no encuentro ninguna diferencia entre ellas; bueno, sólo los años", matiza. "Cada una de las canciones te hace recordar momentos y situaciones diferentes, pero trato de no cultivar la nostalgia, no suele llevar a nada bueno".

No hay improvisación en sus conciertos aunque lo parezca. "Hay que desconfiar de los artistas que improvisan, ya que para hacerlo es necesario saberse todo muy bien. Además, no puedo cantar como yo quiera porque tengo detrás a otros 90 tipos que tienen otras intenciones. Sólo cuando uno se lo ha estudiado todo muy bien se puede establecer complicidad con la orquesta y hacer cosas juntos que parecen improvisadas, y que responden al buen trabajo de todos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de octubre de 2004