Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

Día de la Biblioteca

Las bibliotecas, todas las bibliotecas, son los únicos lugares donde los libros existen de verdad, viven de verdad. Lejos de las leyes del mercado, de sus imposiciones y exigencias. En las bibliotecas el libro está para su auténtico fin: que haya un lector que lo lea (no alguien que lo compre -como en una librería-, o un editor que intente ganar dinero con su venta).

Una biblioteca pública es el lugar donde el libro se ofrece a múltiples lectores, que no deben pagar por leerlo; lectores que únicamente realizan el acto gratuito de leer, que es el fin último del libro.

Exigir a las bibliotecas públicas que paguen un canon por el préstamo de libros es introducir el mercado allí donde no debe aparecer; es subvertir y anular el fin y el sentido de las obras de creación, que siempre han sido depositarias del saber, de un saber que no es de nadie, ni siquiera del autor del libro. Lo que diferencia a un libro de una mera mercancía es precisamente el hecho de que el libro aparece como tal allí donde se ha acabado el proceso mercantil. El libro, cuanto más se usa, más se manifiesta como libro.

Esa posibilidad de disfrutar gratuitamente de lo que da -nadie debe pagar nada por leer a Cervantes- lo separa radicalmente de la mera mercancía, cuya vida se agota en su propio uso. El "producto" libro ya está pagado en el momento en que el autor realiza el contrato de edición, el distribuidor lo distribuye y el librero lo vende.

A partir de ahí, el camino de los libros -de los que de verdad merecen ser leídos y de los que aun sin merecerlo tanto deben ser igualmente defendidos- se abre a su auténtica vida: la de conseguir el mayor número posible de lectores. Una biblioteca pública tiene precisamente ese fin. Su labor como servicio público debe ser defendida más allá de cualquier otro tipo de interés.

Por todo ello, y porque las colecciones de las bibliotecas españolas están todavía muy por debajo de los niveles europeos -y el sentido común lleva a pensar que, si la Administración pudiera invertir más dinero, debería dedicarlo a la compra de libros mucho antes que al pago de un canon-, le pedimosque nos ayude a conseguir que el Estado español deje exentas del pago del canon a todas las bibliotecas de uso público de nuestro país.

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