Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

El Kuomintang catalán

La apelación al bien común catalán une en China al presidente de la Generalitat y al jefe de la oposición

La presencia en China del socialista y presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, y del jefe de la oposición, el convergente Artur Mas, tiene cierto aire de Kuomintang a la catalana a la hora de cerrar filas para pedir más inversiones chinas para Cataluña. La apelación al bien común catalán rememora los tiempos más felices -los hubo diabólicamente encarnizados- entre las fuerzas del nacionalista Chiang Kai-chek y las del comunista Mao Zedong.

Artur Mas aseguró ante los periodistas: "En los asuntos de país, vamos del brazo". Y "ésta es una inicitiava no de Gobierno, sino de país", subrayó Maragall. Ayer todo fueron rosas entre ambos líderes políticos, hasta tal punto que durante la recepción a los empresarios catalanes en el Consorcio Comercial para la Promoción Exterior de Cataluña, Mas y Maragall compartieron una galleta que el presidente de la Generalitat previamente había partido salomónicamente.

Tanta complicidad venía a romper el frío reinante en el viaje de Francfort a Pekín. Durante el vuelo apenas hubo palabras. "Sobre todo hemos dormido", dijo Maragall, a lo que Mas apostilló: "Sí pero muy cerca". El hielo ya se había roto y, por la tarde, ambos pasearon por la plaza de Tiananmen entre el mausoleo de Mao y el monumento a los mártires de la revolución. No hay testimonio gráfico publicable de ese paseo en plena puesta de sol pequinesa.

Pero antes de llegar a ese atardecer de la capital del Imperio del Centro, frente a la ciudad prohibida de las dinastías Ming y Qing, Maragall había asistido a todas sus entrevistas acompañado de Mas, quien se sentó a la derecha del presidente en las comparecencias ante la prensa.

No compartieron coche, ya que Maragall viajaba con el embajador, José Pedro Sebastián de Erice y Gómez Acebo, y Mas, con el consejero de Economía, Antoni Castells. Pero tal como se comentaba maliciosamente en la comitiva: "Alguien en Cataluña arderá en celos". Tal vez dos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de octubre de 2004