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CARTAS AL DIRECTOR

Becarios y precarios

Todos entendemos que los becarios son estudiantes que reciben ayudas económicas o de otra índole para colaborar en su formación. Existen becas desde las primeras fases de la educación reglada; ya sea a través de ayudas económicas para material de estudio, o subvenciones para poder comer en el centro escolar. Estas ayudas al estudio también existen en la Universidad, donde un estudiante puede ver reducido el importe de la matrícula del curso si es que ha obtenido buenas notas en el curso anterior y/o su renta está por debajo de un mínimo fijado. Éstas son las becas de verdad, pues son las ayudas al estudio que permiten la igualdad de oportunidades y acceso a la educación en una sociedad como la nuestra.

Pero el problema es confundir estos becarios con los precarios; investigadores titulados que trabajan en universidades, centros de investigación y empresas privadas, que son financiados a través de 'ayudas al estudio' o 'becas'. En este caso, la idea de la igualdad de oportunidades de las becas para los estudiantes se convierte en una discriminación para trabajadores de hecho, que son injustamente tratados como estudiantes para aprovechar mano de obra barata cualificada en la generación de conocimiento en nuestra sociedad.Es claro que un trabajador llamado 'ilegal' es considerado trabajador a pesar de no tener contrato, y en este sentido, un investigador financiado a través de una beca, igualmente es un trabajador sin contrato. Es por ello que le pido al medio de comunicación que usted dirige que nos considere como trabajadores y que muestre la realidad de una actividad profesional como es la investigación, a pesar de que el Estado aún no haya regularizado la situación laboral de los 20.000 jóvenes investigadores que trabajamos en España financiados con 'ayudas al estudio'.

Si de realidad se trata, yo, como investigador en fase inicial y hasta que no se regularice mi situación de trabajador, prefiero considerarme precario que becario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de octubre de 2004