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El G-7 insiste a China para que flexibilice el tipo de cambio de su moneda

Almunia, poco optimista acerca de una modificación en la regulación del yuan a corto plazo

El G-7 volvió ayer a insistir en que China flexibilice sus tipos de cambio (apreciación del renmimbi o yuan) para contribuir a superar los desequilibrios en la economía mundial. "Enfatizamos -dice el comunicado aprobado anoche, madrugada hora peninsular española- que es deseable una mayor flexibilidad en los tipos de cambio por parte de los grandes países o áreas económicas a las que les falta esa flexibilidad a fin de promover suaves y amplios ajustes en el sistema financiero internacional, basada en los mecanismos de mercado".

El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la Unión Europea, Joaquín Almunia, explicó, a su vez, que China no dejará apreciar su moneda en el corto plazo. Almunia informó ayer, por su parte, que su departamento mantiene contactos directos con las autoridades chinas. "China no va a modificar su política de cambios en el corto plazo. Veo muy difícil, por lo que nos acaban de decir, que acepten la flexibilización. Nos han dicho que lo están considerando para el futuro. Sabemos lo que esto quiere decir: en lo inmediato no habrá apreciación del renmimbi", matizó el comisario.

El Grupo de los Siete (Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia, Reino Unido, Italia, y Canadá) emitió el comunicado antes de la cena prevista para anoche (madrugada en España), a la que están invitadas las autoridades económicas y monetarias de China. El documento señala que las perspectivas de crecimiento económico para 2005 siguen siendo favorables. "La inflación y las expectativas de inflación siguen siendo bajas en nuestras economías. Sin embargo, no es tiempo para complacencias. Algunas regiones crecen más que otras, los desequilibrios persisten. Los precios del petróleo siguen siendo altos y suponen un riesgo", dice el texto.

El G-7, el club de los países más industrializados, al hilo de una iniciativa hecha pública por el ministro del Tesoro británico, Gordon Brown, se explaya en su comunicado sobre los riesgos que supone un precio del petróleo elevado. Los países más industrializados llaman, pues, a los países productores "a proveer una adecuada oferta para asegurar la moderación de los precios", al tiempo que señalan a los países consumidores "incrementen su eficiencia energética" en el marco de mercados que funcionen de manera también eficiente.

El párrafo del comunicado que leerán con lupa los operadores de los mercados este fin de semana, sin duda, será el siguiente: "Reafirmamos que los tipos de cambio deben reflejar los elementos fundamentales de la economía. Una excesiva volatilidad y movimientos desordenados son indeseables para el crecimiento económico. Seguimos vigilando muy de cerca los mercados de cambio y cooperamos adecuadamente".

A continuación, como ya lo hiciera, sin éxito, el G-7 en Dubai, hace ahora un año, viene la referencia implícita a China: "En este contexto, enfatizamos que es deseable la mayor flexibilidad en los tipos de cambio para los grandes países y áreas económicas a las que les falta esta flexibilidad para promover suaves y amplios ajustes en el sistema financiero internacional, basada [la mayor flexibilidad] en mecanismos de mercado". Los países del G-7 estiman que la moneda china, pegada a la evolución del dólar, está subvaluada en alrededor de un 20%.

Evolución del dólar

A partir de la asamblea del FMI celebrada en Dubai, el dólar inició un recorrido a la baja, pero las autoridades chinas mantuvieron su política de pegar su moneda al dólar. Ayer, los países del G-7, tras el comunicado, ofrecieron ruedas de prensa, antes de celebrar la cena a la que se le atribuye el mayor interés de esta asamblea, ya que están invitadas las autoridades chinas.

En el comunicado, el director gerente del FMI, Rodrigo Rato, obtuvo apoyo para mantener la presión sobre las autoridades argentinas, dijeron fuentes informadas. Como ya ocurriera en Dubai, el G-7 señala: "Urgimos a las autoridades de Argentina a poner en práctica lo más rápido posible las acciones prioritarias requeridas para completar la tercera revisión [del protocolo firmado entre Argentina y el FMI], al tiempo que cumple sus actuales obligaciones completa y puntualmente". Y agrega: "Los principales desafíos de Argentina siguen siendo las reformas estructurales, el diseño de un marco fiscal, alcanzando una participación de los acreedores en una reestructuración sostenible de la deuda".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de octubre de 2004