Reportaje:

Cooperativismo competitivo

MCC tiene como objetivo ganar cuota de mercado sin renunciar a ser economía social

Mondragón Corporación Cooperativa (MCC) está en China o en Brasil por el mismo motivo que cualquier otra empresa, para ser competitivo y ganar cuota de mercado. Este principio, que reitera su presidente Jesús Catania, busca garantizar un modelo social de éxito y solidaridad en el que los empresarios son los propios trabajadores y en el que la cuenta de resultados y la generación de empleo son los dos primeros objetivos.

MCC quiere en 2004 aumentar las ventas y los resultados un 10% en los grupos industrial y de distribución y llegar a los 70.400 empleos
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Adentrarse en el Alto Deba en Guipúzcoa es penetrar en el corazón de MCC. Allí nació en 1956 de la mano de un cura, el padre José María Arizmendiarrieta, el movimiento cooperativo que hoy se agrupa en MCC y es de largo el primer grupo empresarial vasco. MCC está inmerso de pleno en su expansión internacional y su división industrial cuenta ya fuera de España con 40 plantas en 14 países. El grupo cuenta con tres áreas definidas de negocio: la industrial, la financiera y la de distribución.

La división industrial del grupo cooperativo vasco tiene 150 empresas que facturaron 4.379 millones de euros en 2003 y ganaron un 4,2% de las ventas. El objetivo del Marco Estratégico Corporativo Internacional (MECI) para el período 2004-2008 es duplicar la producción exterior hasta que sea un 18% del total y que las ventas al extranjero sean el 60% del total, frente al 49% actual. También esperan contar para entonces con 55 plantas en el extranjero que den empleo a 12.000 trabajadores, el 30% de los de la división industrial.

Expansión industrial

El grupo industrial está presente en automoción, componentes, construcción, equipamiento industrial, hogar, ingeniería y bienes de equipo y máquina herramienta. Cerca de 150 empresas que facturan 4.379 millones de euros y lograron un beneficio el pasado año de un 4,2% de las ventas. En este grupo, en el que figuran empresas como las muy conocidas Fagor Electrodomésticos, Irízar, Ascensores Orona o Bicicletas Orbea. La voluntad de ser competitivos en esta división pasa por el crecimiento y la investigación. Así, cuenta con 11 centros tecnológicos propios que ocupan a 613 personas.

El Grupo Eroski, la división de distribución, vive en permanente proceso de apertura de establecimientos en España y gusta definirse como el primer grupo de alimentación de capital español. Sus ventas el pasado año fueron de 5.204 millones de euros, un 1,62% más que el pasado año, y sus beneficios de 108,39 millones de euros, un 21,26% más que en 2002.

El grupo financiero está formado por tres pilares o divisiones. La primera es Caja Laboral, que el pasado año tuvo unos recursos intermediados de 9.247 millones de euros y un beneficio de 116,6 millones. La segunda, la entidad de previsión social (plan de pensiones para 28.204 trabajadores de MCC) Lagun Aro, cuenta con un fondo patrimonial de 2.766 millones de euros. La tercera es Seguros Lagunaro, que contabilizó unos ingresos el pasado año de 182 millones y cuenta con 240.000 clientes.

La previsión de MCC para este ejercicio incluye incrementar las ventas y los resultados un 10% de los grupos industrial y de distribución y alcanzar los 70.400 puestos de trabajo. En el área financiera, Caja Laboral tiene previsto acrecentar sus recursos intermediados en 750 millones de euros. Por otra parte, el patrimonio de Lagun Aro alcanzaría los 2.970 millones de euros, al finalizar con un alza del 7,4%.

Exigencias para socios

Todas estas cifras harían pensar que MCC es sencillamente una empresa más, salvo por el hecho de que fue fundada por un sacerdote. Sin embargo, la realidad muestra que la cooperativas no funcionan igual que el resto de las empresas. Para ser cooperativista se debe cumplir con las exigencias profesionales que demanda el puesto de trabajo, ser aprobado el ingreso del nuevo socio por el consejo rector de la cooperativa y efectuar la cuota de ingreso. La participación es equivalente al índice remunerativo uno, 11.361 euros en 2003. Los salarios en MCC van en una escala de uno a nueve, del operario más corriente al presidente.

La aportación del trabajador, ya socio, forma parte del capital de la cooperativa y también dinero en la cuenta del propio socio, que normalmente irá incrementando a lo largo de los años mediante su participación en los beneficios anuales (retornos). También podría darse una reducción (extornos) del capital del socio, caso de generarse pérdidas en su cooperativa. Cada seis meses los trabajadores pueden retirar de su cuenta los interés que les genera su participación en el capital. También cuando uno abandona la cooperativa para irse a una empresa tradicional se lleva su parte del capital. Si una cooperativa cierra existe un sistema interno de solidaridad y recolocación, una garantía de empleo no escrita.

El rápido crecimiento es también un problema para MCC desde un punto de vista laboral. La plantilla ha pasado de 25.322 en 1992 a 68.260 en 2003. Un poco más de la mitad de los empleados de MCC no son socios cooperativistas. Éstos trabajadores no socios realizan principalmente su actividad en el sector de la distribución fuera del País Vasco y en las plantas industriales situadas en el extranjero.

Eroski ha establecido ya un sistema para integrar paulatinamente a estos trabajadores en su estructura con derechos políticos y participación en el capital y el beneficio. Para las plantas en el extranjero se considera implantar un sistema similar, pero aún no hay nada.

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