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Los niños menores de 12 años pasan cerca de tres horas al día delante de la televisión

Un informe subraya la estrecha relación entre el abuso de la pantalla y el déficit de atención

La mayoría de los padres tienen dificultades para controlar la televisión que ven sus hijos y reconocen que no están preparados para intervenir en ese asunto. Así lo advierte un informe que acaba de publicar la Fundación Infancia y Aprendizaje, encargado por el Ministerio de Educación en 2002.

Los niños entre 4 y 12 años ven la televisión una media de 146 minutos diarios (dos horas y media), mientras que en el colegio están 270 minutos diarios (cuatro horas y media). El estudio concluye que hay "una estrecha relación entre ver mucha tele y padecer déficit de atención". Además, la mitad de los niños hace los deberes mientras desarrolla otra actividad, la mayoría de las veces con la pantalla encendida al lado.

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Los niños ven 35 programas semanales de media, pero hay algunas diferencias. "Al dividirlos en cuatro grupos, según la cantidad de programas que ven, la cuarta parte de ellos que pasa más tiempo frente a la televisión llega a ver unos 48 programas semanales o más, mientras que la cuarta parte que consume menos televisión ve 17 programas semanales o menos", explica Miguel del Río, uno de los autores junto a Amelia Álvarez y Pablo del Río del Informe Pigmalión sobre el impacto de la televisión en la infancia, de la Fundación Infancia y Aprendizaje, una organización especializada en estudios de psicología infantil.

Expertos en psicología y en comunicación audiovisual, los autores destacan la inexistencia de "una oferta ajustada a cada edad, cuando está comprobado que se puede hacer, así como los efectos positivos que pueden tener determinados programas".

"Los niños que ven mucha televisión tienen un riesgo más elevado de sufrir retrasos y alteraciones en el desarrollo de su atención voluntaria y de su percepción inteligente", destaca el texto. Y especifica: "Existen indicios del aumento de problemas de atención sostenida en las tareas escolares en muchos niños de las nuevas generaciones".

El psicólogo Miguel del Río precisa que "no hay que afirmar que la televisión es mala, porque no lo es". "Pero sí hay que advertir que algunos contenidos audiovisuales pueden perjudicar a los niños, y si no se hace un diseño consciente y explícito de la programación, el impacto que ésta puede tener en la audiencia infantil está en manos de la televisión comercial". Éstas son otras conclusiones del informe:

- Lectura y vocabulario. Hace hincapié en la relación que tiene el abuso de la televisión con la lectura, la escritura y el vocabulario. "La adicción a la televisión y el visionado excesivo tienen una influencia negativa en la trayectoria escolar y educativa, y especialmente en la lectoescritura", señala el estudio. Sin embargo, se ha demostrado, dicen estos expertos, "la capacidad de la televisión para enseñar vocabulario, así como el efecto positivo de los subtítulos para afianzar el aprendizaje de las lenguas".

- Resultados escolares. Cuando la selección de programas para niños de menores de seis años se hace sobre programas infantiles "de diseño", es decir, creados especialmente para educar, entretener o formar determinadas capacidades de los pequeños, estos espacios televisivos "tienen un impacto positivo en la preparación para la escuela y una correlación con los resultados escolares en primaria y secundaria". Los especialistas concluyen además que "los niños con éxito escolar suelen ver en general menos televisión y tienden a escoger programas potencialmente beneficiosos para su desarrollo".

- Percepción de la realidad. Otra importante cuestión que analiza el informe es cómo influye la televisión en la realidad que viven los niños: "La televisión se ha convertido en el principal medio, junto a las vivencias directas, de construcción de la realidad de los niños", afirma el estudio. De esta forma, la "creciente" mezcla entre los géneros de realidad y ficción que se produce en la pequeña pantalla "plantea al niño problemas nuevos de construcción de la realidad".

- Juego. También se constata, según estos expertos, que ver mucha televisión de tipo violento "produce una reducción del juego en general y del juego protagonizado en particular". El juego dramatizado (del teatro y el drama en la escuela) se ha reducido drásticamente en España, advierte el estudio, y añade que esta disminución, unida al impacto de contenidos violentos, reduce la imaginación y la creatividad del niño". Entre otros datos que señalan estos especialistas, llama también la atención que sólo el 24% de las familias españolas tiene ordenador, mientras que el 58% tiene dos o más televisores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de septiembre de 2004