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Reportaje:

Maracaná se salva

El mítico estadio brasileño será remodelado para no ser demolido ni utilizado como museo

El Maracaná de Rio no va a ser ni demolido ni cerrado como museo. Va a ser reestructurado. El plano de modernización del estadio mayor del mundo fue presentado ayer viernes por la gobernadora de Rio, Rosinha Matheus. El proyecto tiene los ojos puestos en los Juegos Panamericanos del 2007 que se celebrartán en Rio y en el Mundial de 2014, que Brasil aspira a organizar.

Tras el miedo y la polémica inicial de que el estadio, por no presentar los requisitos necesarios para una competición mundial, pudiera ser demolido, los cariocas, hinchas o no, han respirado tranquilos al saber que el estadio va a seguir funcionando aunque con cara nueva. Y es que, después del Cristo Redentor, el famoso monumento del Corcovado en lo alto de la ciudad, el Maracaná, es el segundo lugar de Rio más visitado por los turistas. Ya es un museo, sobre todo en su planta baja donde han dejado las huellas de sus pies los futbolistas más famosos vivos en 2000, cuando el estadio celebró sus 50 años de vida.

Había sido Ricardo Teixeira, Presidente de la Confederación Brasileña de Futbol (CBF) quien había alertado que, tal como estaba, el Maracaná, a pesar de haber sido el estadio capaz de albergar hasta a 200.000 espectadores y de haber sido reestructurado en 2000, podía quedarse fuera de las competiciones de la Copa del 2014. De ahí el miedo a que pudiera ser demolido o cerrado. Para evitar ambas cosas, con el nuevo plan de reforma, el estadio estará pronto en condiciones para cualquier tipo de competición.

El estadio va a tener, en la general, 20.000 asientos descubiertos y 18.000 cubiertos y como medidas de seguridad tendrá otras 20 cámaras más de vigilancia televisiva para un total de 60. El piso del estadio será rebajado en 1,20 metros para que quede al mismo nivel de los nuevos asientos de la general. Según Francisco de Carvalho, Secretario de Deportes del Estado de Rio, con esta reforma general el estadio estará listo ya en 2005 con todos los requisitos exigidos por la FIFA. Al parecer uno de las mayores preocupaciones de Teixira, era la seguridad del Maracanã, donde se han registrado últimamente actos de violencia y vandalismo tanto dentro como fuera del campo.

Los organizadores del nuevo proyecto aseguran que esta vez no va a pasar como en los tiempos de la construcción del Maracaná, que tuvo que inaugurarse para la Copa del Mundo del 1950 antes de ser acabado pues, en realidad, el estadio proyectado por un equipo de siete arquitectos sólo estuvo terminado en 1965, a pesar de haber trabajado en su construcción hasta 3.000 obreros. El estadio más amado de los brasileños lleva sin embargo un amargo recuerdo en su hitoria: la derrota del final de la Copa del Mundo el 16 de julio del 1950 que Brasil perdió por 2 a 1 contra la vecina Uruguay.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de septiembre de 2004