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Cortés Soriano toma posesión de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat

Agustí Cortés Soriano, hasta ahora obispo de Ibiza, tomó posesión ayer tarde de la nueva sede episcopal de Sant Feliu de Llobregat, surgida de la desmembración de la archidiócesis de Barcelona. Al acto acudieron, además del cardenal Ricard Maria Carles y otros miembros de la jerarquía católica catalana, el alcalde de la localidad, Juan Antonio Vázquez, y el ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol.

La basílica de Sant Llorenç de Sant Feliu (Baix Llobregat), hoy catedral tras la desmembración de la archidiócesis metropolitana de Barcelona, se vistió ayer con sus mejores galas para celebrar la eucaristía de nombramiento de Agustí Cortés Soriano como primer obispo de la diócesis de Sant Feliu, que agrupa las parroquias de las comarcas del Baix Llobregat, Garraf y Alt Penedès, un total de 121. El nuevo obispo inicia su andadura bajo la provisionalidad y sin ubicación definitiva del nuevo edificio episcopal, y tras las críticas de parte del sector eclesiástico, que calificó en su momento de precipitada la nueva división episcopal en las diócesis de Barcelona, Terrassa y Sant Feliu. El nuevo obispo plantea como principal reto de la nueva diócesis la 'necesidad urgente de envangelizar'. Agustí Cortés, nacido en Valencia en 1947, obtuvo la licenciatura en Teología en 1972 y dos años más tarde ocupó la rectoría de Nostra Senyora de la Llum de Poblet. En 1978, y durante cinco años, fue secretario particular del arzobispo de Valencia Miquel Roca. Después de obtener el doctorado en Teología en Roma y encabezar el seminario metropolitano de Valencia, en 1996 fue canónigo de la catedral de esa ciudad, hasta que dos años más tarde fue ordenado obispo y tomó posesión de la diócesis de Ibiza y Formentera. En la apertura del acto eucarístico habló el rector de la parroquia de Sant Llorenç, Pere Corbera, quien reconoció la 'sorpresa y perplejidad' con la que acogió la noticia de la elección de su parroquia como catedral de la nueva diócesis de Sant Feliu. El arzobispo de Barcelona, Ricard Maria Carles, destacó el carácter 'complejo' de una diócesis que 'tiene zonas industriales y zonas más rurales, donde se hacen presentes la complejidad de nuestra sociedad y los retos que nuestro mundo presenta a la Iglesia'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de septiembre de 2004