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Necrológica:

Félix Gordón Ordás vuelve del exilio

Las cenizas de Félix Gordón Ordás, presidente en el exilio de la II República, reposan desde el viernes en el Panteón de Hombres Ilustres del cementerio de León, dejando atrás dolorosos años de olvido en México, durante los cuales su generosidad y bondad fue conocida por numerosos españoles que llegaron a este país huyendo del fascismo, abocados a un destino incierto.

El pasado año parte de sus restos fueron aventados en el parque de La Candamia, un deseo del político leonés que expresó en vida a su familia. Su esposa, Consuelo Carmona, fue en los últimos años la persona que quiso cumplir cada uno de los puntos escritos por su marido, una tarea nada fácil dada su avanzada edad.

Gordón Ordás, veterinario de profesión, nació en Puerta Moneda, en la capital leonesa, en 1885.

Ocupó varios cargos políticos con Azaña y fue varios meses ministro de Industria y Comercio con Alcalá Zamora.

En 1936 fue nombrado embajador español en México y posteriormente en Cuba, Panamá y Guatemala.

En el primer país permaneció en el exilio desde 1939 y desde allí ejerció como presidente de la República entre los años 1951 y 1960. El político falleció 13 años después, a los 85 años.

Al homenaje del viernes al político leonés asistieron familiares y numerosos compañeros socialistas, entre ellos Alfonso Guerra, presidente de la Fundación Pablo Iglesias, quien dijo de Gordón Ordás que "vivió su exilio con España en el corazón".

Guerra reprodujo unas palabras del que fuera presidente en el exilio de la II República: "Yo no apetezco otra dicha de futuro que la de poder regresar a una España dignificada para gozar del supremo deleite de morir y ser enterrado en León". Gordón Ordás tuvo siempre presente a León y según su familia no pasó un solo día en su vida sin acordarse del lugar donde nació.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de septiembre de 2004