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Necrológica:

Manuel María Fernández Teixeiro, poeta

Cientos de personas, incluido todo el mundo cultural de Galicia, representantes de la política y las instituciones, se concentraron la tarde de ayer en la pequeña parroquia de Santa Isabel, en Outeiro de Rei (Lugo), para despedir a un poeta. Manuel María Fernández Teixeiro, Manuel María en las portadas del centenar de libros y opúsculos que escribió, falleció a última hora de la noche del pasado miércoles en A Coruña, días antes de cumplir los 75 años, según informó la Real Academia Galega, de la que era miembro. Autor del primer libro publicado en gallego después de la Guerra Civil (Muiñeiro de Brétemas, 1950), al que siguieron 46 poemarios más, escribió obras prácticamente en todos los géneros, pero fue la lírica la que le dio una dimensión de poeta popular, en el sentido clásico del término.

Sus restos fueron velados el pasado jueves y la mañana de ayer en el Panteón de Gallegos Ilustres, en Santiago de Compostela, donde reposan entre otros Rosalía de Castro y Alfonso Castelao, los mentores en la literatura y la política del poeta fallecido. Allí acudieron representantes de diversas instituciones y del mundo político, pero sobre todo gentes de la cultura y personas que no tenían más relación con él que la de lectores. Profesores y alumnos de centros de toda Galicia leyeron textos suyos la tarde del jueves, y después, actores repasaron pasajes de sus obras dramáticas. Durante la mañana de ayer, un colectivo de músicos interpretó las piezas que se habían compuesto con sus poemas. Desde los cantautores de los años setenta a grupos folk tradicionales o bandas de punk-rock habían musicado letras suyas.

Manuel María había nacido en Outeiro de Rei, en la Terra Chá, la inmensa y brumosa llanura que ocupa el centro de la provincia de Lugo, su primera seña de identidad personal y poética que nunca abandonaría, aunque frecuentara otras. En su extensa obra (que él decía que había iniciado para proporcionarle poemas a un amigo suyo que quería conquistar a una chica) coexisten desde los registros más populares, de raíz campesina, a los más cultos, y según su compañero de generación, el escritor Xosé Luis Méndez Ferrín, "su obra llena toda la literatura gallega de medio siglo, desde los años cincuenta hasta hoy". El consejero de Cultura de la Xunta de Galicia, Jesús Pérez Varela, lamentó ayer "la pérdida de una de las voces más singulares de la poesía gallega", y el Bloque Nacionalista Galego lo calificó en un comunicado oficial de "el poeta nacional de Galicia".

La dimensión popular de Manuel María no es deudora tan sólo, o principalmente, de su producción literaria. Fue un activista incansable en lo cultural y en lo político. A mediados de los años sesenta participó en los movimientos de restauración del galleguismo de izquierdas, y fue público militante de la Unión do Povo Galego, partido comunista nacionalista. Su presencia, junto con su inseparable compañera Saleta Goi, rozaba la ubicuidad en los actos culturales del tardofranquismo y de la transición, compaginándola como podía con su trabajo de procurador de los tribunales en Monforte de Lemos (Lugo), donde residió la mayor parte de su vida. Pero donde su imponente presencia física, su calidez y humildad campesina y sus dotes de narrador oral destacaban era sobre todo en las conversaciones. El dramaturgo Francisco Pillado, que lo acompañó en sus últimos momentos, recordaba ayer que Manuel María se definía como "un conversador que escribe cuando no tiene con quién hablar".-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de septiembre de 2004