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Crítica:LIBROS

El entretenimiento que viene

El desarrollo de las infraestructuras de telecomunicaciones y el nuevo equipamiento del hogar posibilita nuevas formas de entretenimiento. Este nuevo horizonte pasa por transformar el hogar analógico en digital y, por tanto, por integrar las islas actuales: Internet y los ordenadores, la electrónica de consumo (televisores, radios, reproductores de música, consolas de viodeojuegos, cámaras fotográficas, videocámaras, DVD, descodificadores, electrodomésticos...) y la telefonía fija y móvil.

La pérdida de relaciones sociales en casi todos los ámbitos -como es el caso de las relaciones de proximidad ligadas a la cotidianidad-, el imparable proceso de individualización en las sociedades modernas y el desarrollo tecnológico potencian un nuevo horizonte de ocio en los hogares en detrimento del ocio fuera del hogar. Así pues, reflexiona el autor -catedrático de Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos- surgirá un necesario diálogo del ámbito privado y público que se establecerá de acuerdo con los cambios sociales y los usos tecnológicos.

El futuro del ocio en el hogar

José María Álvarez

Monzonillo

Editorial Fundación Autor

ISBN 84- 8048-618-X

"José María Álvarez Morcillo bautiza su libro con el anuncio del ocio futuro dentro del hogar", escribe Vicente Verdú en el prólogo de la obra, "pero en realidad nos habla de toda la vida. Precisamente por la influencia de los nuevos medios que él describe, el ocio se funde fácilmente con el trabajo hasta formar una continuidad que se parece a ese lema de aprender jugando".

Este libro estudia esa mutación social, económica y tecnológica que suponen las funciones de un nuevo hogar-refugio digital, en el que tendrán lugar nuevas formas de sociabilidad, de entretenimiento y de comunicación. Las potenciales son numerosas, pero también sus debilidades.

Así, por ejemplo, se estima que la penetración de Internet en los hogares crecerá notablemente en los próximos años, que el despliegue de las líneas xDSL será espectacular, y que el decodificador se transformará pronto en un personal video recorder (PVR) con grandes posibilidades al integrar nuevas formas de ocio y de comunicación. Además, la industria trabaja en la integración de terminales para permitir una fusión paulatina de servicios para lo que deberá modificar unos hábitos sociales fuertemente arraigados en los dispositivos analó-gicos del pasado, y catalizar los cambios sociales de las últimas décadas.

El autor, por otra parte, considera que las nuevas oportunidades para el ocio y las comunicaciones en el hogar conviven con una serie de incertidumbres por el lado de la demanda. "Al día de hoy", afirma, "se desconoce cuál es la verdadera demanda, pues el negocio no consiste solamente en fabricar y vender los aparatos, sino también en utilizar los servicios que se ofrecen y, por tanto, llevar a cabo un desembolso continuo. Sin utilización de los servicios no salen las cuentas".

También existen, a juicio del autor, incertidumbres regulatorias: clasificación y definición de los servicios, regulación del número de operadores, algunas condiciones del mercado, las hileras de consumo audiovisual, la concentración empresarial, la defensa de los derechos de propiedad intelectual, la estan-darización de las normas y de los equipos...

Y es que, subraya, las posibilidades de distribución digital son amenazas para los sistemas de protección en la industria de contenidos y la defensa de ventanas y sectores tradicionales. La globalización empuja hacia la liberalización de los intercambios comerciales; la creciente deslocalización de la proucción y la ventana de Internet dibujan un horizonte de desmantelamiento de la regulación para la era analógica.

Otro riesgo latente que constata el autor es la generalización de la piratería a través de la codificación binaria y el intercambio en Internet, que amenaza no sólo a la industrias de contenidos, sino también a la propia electrónica de consumo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de septiembre de 2004

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