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LA LUCHA CONTRA LA CRIMINALIDAD

Más policías para un nuevo plan de seguridad

El Gobierno diseña un proyecto para potenciar la lucha contra los delitos menores y la delincuencia organizada

El Ministerio del Interior tiene ya a punto varios planes para combatir la delincuencia, que se centran tanto en el pequeño delito como en las grandes mafias. La nueva estrategia supone enterrar el Plan Policía 2000, la estrella del programa de seguridad del PP, ya que la llamada Policía de Proximidad se va a dedicar a la investigación del delito. La Dirección General de la Policía pretende sacar más policías por la noche, cuando se cometen la mayoría de los delitos, y aumentar la captación de información en la calle, gracias a la colaboración ciudadana sistematizada y a la recluta de confidentes. Pero el proyecto tiene un flanco débil: la falta de agentes, un mal que viene acumulándose desde al menos 1996.

El ladrón siempre va por delante del policía, porque, como dicen los segundos, "los malos", es decir, los delincuentes, suelen ser más numerosos que "los buenos", los policías. Y como nunca se puede detener a todos los malos ni evitar que delincan, las fuerzas de seguridad tienen que planear estrategias para dejarles a las fuerzas del hampa los menos resquicios posibles para el delito. Si, además, el número de agentes del orden es menor del que debería ser, el combate de la criminalidad se complica. El Gobierno ya tiene a punto su estrategia para combatir tanto la pequeña delincuencia como la criminalidad organizada y las mafias, que gira sobre varios ejes: más agentes en las calles y por las noches, creación de unidades especiales antimafias, un ambicioso proyecto de captación de información en busca de confidentes y confidencias y un endurecimiento del control de fronteras.

Se crearán unidades especiales para captar información de las mafias

Interpol asegura que en España trabajan 18.000 delincuentes extranjeros en grupos organizados

Los planes elaborados por el Ministerio del Interior suponen el entierro del Plan Policía 2000 que puso en marcha el PP -y que también se atascó por la falta de efectivos- y la asunción de nuevos cometidos por parte de la Guardia Civil. Pero para abordarlos y que sean eficaces es necesario que ambos cuerpos recuperen los efectivos que han ido perdiendo en los últimos años, ya que la plantilla de la policía está cubierta sólo al 78,93% respecto al catálogo de puestos de trabajo (o número ideal de efectivos) y la Guardia Civil al 94,21%, según datos de ambos cuerpos.

El plan más avanzado es el de la Dirección General de la Policía, cuyo responsable, Víctor García Hidalgo, ya lo ha entregado a José Antonio Alonso, ministro del Interior. Está dividido en dos grandes áreas: refuerzo de la actividad policial en materias de seguridad ciudadana y incremento de la lucha contra el crimen organizado. El primero va dirigido a los delitos que más afectan al ciudadano (robos de y en coches, carteristas y descuideros, robos en comercios y viviendas) y el segundo, a los grupos mafiosos, ya que, según Interpol, en España trabajan 18.000 miembros de bandas organizadas.

La policía pretende incrementar la presencia policial uniformada en las calles, "reorientando la Policía de Proximidad hacia una línea más operativa, adecuando sus despliegue y funcionalidad a la realidad delincuencial". Esta "reorientación" la interpretan los mandos del cuerpo como la última paletada de tierra sobre el Plan Policía 2000 que fundó Juan Cotino. "Ya era hora, porque la Policía de Proximidad es un fracaso y un desperdicio de personal", asegura José Manuel Sánchez Fornet, líder del Sindicato Unificado de Policía (SUP, mayoritario y progresista): "Esa gente hay que dedicarla a la investigación, que es la verdadera prevención del delito".

Uno de los objetivos de todo esto es reducir el tiempo de respuesta o reacción policial desde los 20 minutos de media actuales a sólo cinco. La rapidez de reacción es fundamental para el esclarecimiento de un delito. Los investigadores tienen un aserto para explicar esta necesidad: "Tiempo que pasa, verdad que huye".

El aumento del despliegue será "especialmente patente en aquellas zonas y bandas horarias, por ejemplo las noches, donde exista un mayor riesgo de potencial delictivo". El despliegue nocturno se vio reducido por el Plan 2000 en un 50%, según fuentes policiales, mientras que fomentó la presencia de agentes durante el día. Sin embargo, algo más del 50% de las faltas y delitos se cometen entre las ocho de la tarde y las siete de la mañana. Este punto supondrá "una adaptación horaria de los policías de investigación de proximidad", a los que se encomendará el combate "de los delitos que más alarma social crean", fundamentalmente los robos con violencia o intimidación (la sirla o robo callejero a punta de navaja, por ejemplo) y los robos con fuerza (asalto de domicilios).

También se aumentará la presencia policial "en las estaciones de ferrocarril, intercambiadores y, en general, en todos aquellos lugares donde se produzcan grandes aglomeraciones", lo que incluye "actuaciones preventivas en el transporte colectivo de viajeros", nido ecológico de carteristas y descuideros.

Esta estrategia se combinará con planes de actuación coordinada con las policías locales (hay más de 100.000 efectivos distribuidos por toda España, especialmente en las grandes ciudades) y con una "reorientación de la estrategia de contactos con los ciudadanos, estableciendo una estructura que permita una actuación más sistemática y continuada en este terreno". En llano, esto se traduce en una mayor colaboración ciudadana, en recabar información de quienes están todo el día en la calle o a sus puertas: conserjes, guardias de seguridad, quiosqueros, barrenderos....

La lucha contra la delincuencia organizada, segundo pilar del plan, se va a encaminar "de forma decidida" hacia "la actuación de las grandes bandas delincuenciales trasnacionales como la caracterizada por la utilización de las nuevas tecnologías y los modernos medios de pago". Este último punto se refiere a los grupos que se han especializado en el robo o clonación de tarjetas de crédito, que despluman a sus víctimas en un par de horas sin que apenas se den cuenta.

En este sentido, la Dirección General de la Policía pretende dar más personal y medios a las llamadas Unidades de Delincuencia Especializada y Violenta. Una de las novedades en esta materia es la creación de "un grupo multidisciplinar, altamente especializado, dirigido específicamente a la investigación de homicidios, que, además, dará apoyo en este sentido a las unidades periféricas", del modo como ya hace la Guardia Civil con la Unidad Central Operativa (UCO).

España tiene una de las tasas de homicidios más altas de Europa. El último dato conocido es que entre enero y marzo de este año se perpetraron 288 homicidios, lo que supone más de tres al día (3,2). Madrid lidera la tabla en números absolutos, con 29, seguida de Valencia (26) y Barcelona (18), pero en términos relativos, es decir, comparando el dato con el número de habitantes, se sitúan en cabeza Almería y Alicante (ambas con 17) y Baleares (13).

Los responsables de la seguridad del Estado quieren crear, además, unidades especiales "dedicadas a la captación de información y lucha contra la criminalidad organizada", sobre todos en aquellas zonas que más padecen la globalización del delito: Costa del Sol, Costa Mediterránea, Madrid y Galicia. La captación de información, una vez más, requiere de confidencias y los confidentes hay que buscarlos, generalmente, entre los propios malos. "El confite es vital para el trabajo policial, hay que captarlo en la calle y suele ser un pequeño delincuente, que, a menudo, informa de su competencia, por eso no se puede pensar en pedirles ni una licenciatura ni en que los vamos a encontrar en el cuerpo de Ingeniero, pongamos por caso", bromea un comisario especializado en la delincuencia organizada.

Interior se conforma con 53.000 agentes

La policía adolece de un mal que por venir desde tan lejos se ha convertido en crónico: la falta de agentes. Los sindicatos del cuerpo y sus mandos han alertado desde 1996 a los sucesivos ministros del Interior de que el problema era grave y que iba a peor. Hoy, el Cuerpo Nacional de Policía tiene 45.899 agentes en activo, cuando, según su catálogo o relación de puestos, debería tener 58.150. Dicho así, faltan 12.251, lo que supondría que la plantilla está cubierta al 78,93%.

Pero faltan datos. A 1 de septiembre estaban trabajando 2.470 agentes semijubilados que han superado los 55 años (la edad de la segunda actividad) y han optado por seguir hasta los 58, a los que hay que sumar 3.498 alumnos en prácticas de dos promociones consecutivas de la Academia de Ávila. Es decir: sólo faltarían 8.753 agentes.

Pero tampoco es exactamente así, porque cada año se jubilan unos 3.000 agentes. "El objetivo es alcanzar a medio plazo un cuerpo de 53.000 agentes", afirman fuentes de Interior. El 29 de septiembre jurarán su cargo y se incorporarán a las plantillas 1.442 alumnos, en diciembre lo harán otros 2.100 y en octubre entrarán 500 oficiales que ya están en formación.

La media de cobertura es del 78,93%, pero hay plantillas que están peor, como la de los organismos centrales, al 67,69%, o Baleares, al 69,56%. Las que están mejor son las de Navarra (90,32%) y Castilla-La Mancha (89,06%). La Academia de Ávila produce 2.100 agentes cada nueve meses.

Mejor lo tiene la Guardia Civil, cuya cobertura está al 94% de los 73.000 agentes de verde que debería tener. El instituto armado "siempre ha estado mejor en plantillas que la policía", alega un experto de Interior, que lo explica por "la endogamia del cuerpo", repleta de hijos de guardias, y porque tiene una vía de acceso desde la carrera militar. Pero, para mantenerse, necesita convocar cada año 3.000 plazas de aquí a 2008. Ya se ha aprobado una partida de 19 millones de euros para ampliar la Academia de Baeza (Jaén), para que puedan salir cada año 4.000 agentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de septiembre de 2004

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