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El Ayuntamiento quita a un nonagenario el servicio de ayuda a domicilio

Jacinto Mejías Ruiz tiene 90 años, cobra 411 euros al mes de pensión y, como 200.000 de los ancianos de la región, vive solo en su pequeño piso de la calle de Pan y Toros, en el distrito de Villaverde. Jacinto dejó de percibir la asistencia a domicilio hace algún tiempo. El motivo: 3.000 euros que tiene ingresados en un fondo de inversión de Caja Madrid. Pero ese dinero tiene una historia.

Jacinto fue preso político durante la guerra y posterior dictadura franquista. Durante dos años, seis meses y 12 días estuvo entre rejas en Cuenca, su ciudad natal, y en el presidio de Carabanchel. Por aquel entonces ya estaba casado con Teresa, y a su cargo, un hijo de 8 meses, una niña de dos años y otra hija de cinco años. "Lo que más me costó fue separarme de mis hijos", recuerda. Después llegó el exilio en Francia, de donde regresó el 14 de julio de 1939, como señala él, haciendo gala de la extraordinaria memoria que aún posee.

La vuelta a casa no resultó sencilla, reconoce este hombre, que se sirve de dos muletas para mantenerse en pie, a pesar de que por su vitalismo nadie diría los años que tiene. "Cuando decía que había estado con el Ejército en la República, no me daban trabajo", explica, "así que trabajé en lo que pude". Finalmente se estableció y abrió un negocio de estanterías metálicas.

Como recompensa a esta vida de avatares, el Gobierno indemnizó a Jacinto con una cantidad que no llegó a los 6.000 euros. Parte de esa suma la gastó en el entierro de su mujer, con la que estuvo casado 65 años, y el resto, los 3.000 euros restantes, lo ingresó en el banco, en un fondo de inversión. "Y ahora me quitan la ayuda a domicilio", se queja el hombre, que se ha quedado así sin la mujer que un par de veces por semana iba a limpiarle la casa.

Jacinto Mejías, que confiesa que aún tiene miedo de que vayan en su contra por su pasado en el Ejército republicano, recibió ayer en su domicilio al portavoz socialista en la Asamblea, Rafael Simancas.

El jovial nonagenario aprovechó la presencia de los periodistas para hacer un anuncio no exento de gracejo: "Busco mujer para toda la vida, que le guste la música, viajar y la playa. Yo, chico de 90 jóvenes años en periodo de convalecencia de una lumbalgia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de agosto de 2004