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Entrevista:MUY PERSONAL | Gervasio Deferr

"Mi juguete de la infancia fue la calle"

Atenas es especial para Gervasio Deferr (Barcelona, 1980). Cuatro años después de ganar el primer oro olímpico de la gimnasia española, vuelve para tratar de demostrar que aquel triunfo no fue casualidad. Tras superar varias lesiones y una sanción por consumir hachís, el gimnasta catalán de origen argentino peleará por meterse en dos finales: salto y suelo. El equipo español ya sueña con otra medalla.

Pregunta. ¿De dónde viene su afición a la gimnasia?

Respuesta. No tenía ningún antecedente en la familia. Me llevaron a un gimnasio porque era hiperactivo y me enganché.

P. ¿Alguna manía antes de una prueba?

R. Siempre me doy una ducha de agua fría antes de competir.

P. ¿Alguien a quien temer?

R. No. Como mucho, me ganarán.

P. ¿Qué cualidad cree que no advierten los demás en usted?

R. Soy tal y como me ven. No escondo nada.

P. ¿Qué defecto le gustaría superar?

R. Todos.

P. ¿Pero cuáles son?

R. Que los digan los demás.

P. De toda su vida, ¿qué momento recuerda con más cariño?

R. Cuando me reuní con mi familia después de ganar en los Juegos de Sidney 2000.

P. ¿Hay algo que le produzca pesadillas?

R. No

P. ¿Qué hace para relajarse?

R. Nada en especial. Confío mucho en mí mismo.

P. Un juguete de la infancia.

R. La calle.

P. ¿Qué lleva en la maleta de los Juegos para entretenerse en los tiempos muertos?

R. Libros. Ahora estoy leyendo Yo soy el Diego, de Maradona, que me regaló mi hermano.

P. ¿Películas, videojuegos, música...?

R. Sólo un CD con música muy variada que me grabaron y al que tengo mucho cariño.

P. ¿Qué música le gusta tararear?

R. Cualquier canción de Violadores del verso.

P. Además de la gimnasia, ¿practica algún otro deporte?

R. Siempre que puedo juego al fútbol. Llevo al Boca Juniors en el corazón y en España me gusta el Real Madrid.

P. ¿Cuántos contratos ha firmado?

R. Muy pocos.

P. ¿Cómo se vendería para conseguir un trabajo?

R. Yo no me vendo.

P. ¿No tiene cierta envidia de los futbolistas, de los que se habla todo el año?

R. No es envidia. Es más bien decepción porque creo que es más sacrificado nuestro deporte y tenemos menos reconocimiento.

P. ¿Una hazaña imposible?

R. Volar de verdad y sin ayuda de máquinas.

P. Su deporte es muy sacrificado. ¿Merece la pena tanto sufrimiento?

R. Para los que llegamos, sí. Si no, no aguantaríamos.

P. ¿No le agobia jugarse sus resultados en tan pocos días?

R. Qué va. En la gimnasia siempre es así.

P. ¿Con quien le gustaría medirse?

R. Con todos. No le tengo ganas a nadie en especial.

P. ¿Teme algún atentado terrorista?

R. No.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de agosto de 2004