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Powell gana a Greene en Londres y se coloca como favorito para Atenas

Asafa Powell, un jamaicano con un potencial ilimitado, derrotó ayer, en Londres, a Maurice Greene y envió un mensaje rotundo: está en perfectas condiciones para ganar la prueba de 100 metros en los Juegos de Atenas. Venció con una marca magnífica -9,91 segundos- en un estadio que no se caracteriza por favorecer a los velocistas. Pocas veces se ha bajado de 10 segundos en el viejo Crystal Palace, donde había una enorme expectación por observar a Greene, de nuevo en la cima después de dos años de lesiones en las rodillas. Su derrota hace una semana en París no mereció mayores dudas. El propio Greene lo atribuyó al desfase horario tras cruzar el Atlántico. En Londres todo estaba en orden para verle ganador. Pero los pronósticos no se cumplieron. Powell le venció de punta a punta en una reunión donde la rusa Yelena Isinbayeva batió con 4,90 metros el récord del mundo de salto con pértiga .

"Vendrá con cualquier justificación para desacreditar mi victoria, pero se trata de lo que ha ocurrido aquí y ahora. Le he ganado. Sólo eso cuenta", dijo Powell, un muchacho de 21 años que tiene todas las condiciones para convertirse en el nuevo protagonista de los 100 metros. Powell había logrado esta temporada una marca de 9,91 segundos, la segunda mejor del mundo, por detrás de los 9,88 del estadounidense Shawn Crawford. Sin embargo, su nombre pasaba casi desapercibido. En Londres se confirmó como una estrella. Con un físico espectacular -mide 1,88 metros-, su figura no recuerda a los actuales protagonistas de las carreras cortas. Desde luego está en las antípodas del chaparro y culón Greene. Powell recuerda más a Carl Lewis o al gran Hasely Crawford, el atleta de Trinidad y Tobago que ganó la final olímpica de 1976.

Condiciones magníficas

Su altura no fue obstáculo en su puesta en acción. Encabezó la carrera desde el primer momento, favorecido por las condiciones menos imaginables en una pista inglesa. Con una temperatura de 31 grados, sin el impertinente viento que suele azotar los estadios británicos, las condiciones para una gran carrera eran magníficas. Powell había anunciado su impecable estado de forma en la serie inicial. Ganó con 10,03 segundos. Contestó Greene con 9,98, pero con menor facilidad en el despliegue. Powell podía derrotarle en la final.

El pasado año, en los Mundiales de París, Powell consiguió la mejor marca -10,05- en la primera ronda de clasificación. No ocurrió nada más. El jamaicano fue eliminado en cuartos de final por una salida falsa. Su nombre pasó al olvido. Hasta ayer. Repitió su mejor marca personal, pero sobre todo lo hizo en el momento preciso. Su victoria sobre Greene le abre todo tipo de posibilidades, incluidas las económicas. Greene sabe que tendrá un rival peligrosísimo en Atenas. Tras la carrera intentó quitar hierro a su derrota. "Mi salida ha sido pésima, pero mi confianza no se ha resentido nada". Eso habrá que verlo pronto: en los Juegos de Atenas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de julio de 2004