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"Volvemos a ser un equipo"

"Hoy es el día más importante para el Atlético de Madrid en los últimos seis años".

Tajante, manteniendo las formas y a duras penas la satisfacción y la euforia, Enrique Cerezo y un sonriente Miguel Ángel Gil Marín comparecían ante los medios en el estadio Vicente Calderón. De nuevo volvían a sentirse como en casa, pese a las agrias experiencias con una justicia "que no nos dejaba poner los pies por aquí, por donde siempre se veían policías, tanquetas, caballos y sobre todo a la guardia civil", se lamentó Cerezo, que añadió: "Nos han acusado de ladrones y yo les digo una cosa: se roba de donde hay, y el fiscal se pensaba que aquí había petróleo pero sólo había trabajo".

La sentencia del Tribunal Supremo ha supuesto un alivio para los herederos de Jesús Gil, "que nunca se llevaron una peseta como se ha demostrado", en palabras del actual presidente rojiblanco, y con la alegría añadida de que ahora pasan a ser acreedores del club, que les adeuda 11,7 millones de euros después de la última ampliación de capital. "Pero eso es lo de menos, hoy nos entristecemos porque no nos acompaña un hombre que durante años estuvo obsesionado en demostrar su inocencia", resaltó Cerezo pensando en Jesús Gil,con su taciturno hijo al lado. "Jesús, para nosotros es como si estuvieras aquí, tanta lucha ha tenido su resultado", añadió emocionado. Las mismas palabras de recuerdo profirió Horacio Oliva, el abogado que defendió el caso Atlético: "Estoy convencido de que estaría feliz viendo esto y estaría convocando ruedas de prensa para mostrar su alegría".

El único pero a la sentencia es el año y medio de condena a Gil Marín por simulación de contrato. El director deportivo del equipo madrileño le restó importancia: "La justicia ha funcionado, pero no iré a la cárcel porque no paso de los dos años". Cerezo fue el encargado de dar carpetazo a tantos años de sumarios: "El Atlético de Madrid vuelve a ser un equipo de fútbol".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de julio de 2004