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36º CONGRESO DEL PSOE

El líder socialista insta a la nueva dirección a trabajar en un "proyecto ganador para 2008"

El secretario general recuerda a su partido que "la victoria electoral no es para siempre"

La democracia es alternancia y por esa razón el PSOE debe desterrar la sensación de que la victoria electoral de la que ahora disfruta "es para siempre". Este aviso de José Luis Rodríguez Zapatero, nada más resultar elegido secretario general, entra en el terreno teórico porque instó de inmediato a la ejecutiva recién votada a que trabaje por presentar a los ciudadanos "un proyecto ganador para 2008". El líder socialista, muy satisfecho por un congreso "con mayúsculas", se recreó en el concepto de "socialismo de los ciudadanos" como servicio permanente a España.

El líder socialista volvió a subirse a la tribuna de oradores por segunda vez en los tres días de congreso. El viernes, para rendir cuentas de su gestión al frente de la ejecutiva durante los últimos cuatro años, y ayer para clausurar el congreso después de que los congresistas avalaran al equipo que presentó para ocupar los despachos de la sede federal de Madrid, en la calle Ferraz.

Como quiera que sólo han transcurrido cuatro años desde que Zapatero empezó su andadura al frente del PSOE, y en situación muy difícil, una y otra vez hizo referencias al discurso y a las propuestas de aquella ocasión para el partido y para los españoles. Con evidente satisfacción, recordó que había innovado el lenguaje al hablar de que se proponía hacer una "oposición útil". El PSOE, con Zapatero, ha llegado al poder y ahora pretende ser "un Gobierno útil".

Y nada más empezar puso tarea y objetivos a la nueva ejecutiva. Si en 2000 convocó a los socialistas a una etapa de cambio, "ahora se abre el cambio en el país; un cambio que apenas ha comenzado", anticipó. Del cambio que tiene que ponerse en marcha debe participar la nueva dirección, esos 30 socialistas, "personas libres y responsables", que acababan de ser elegidos por 923 delegados. Ese equipo "ha de presentar un proyecto en 2008 que sea ganador", pidió Zapatero.

El líder socialista recordó que ese equipo que debe conducir de nuevo al triunfo electoral está formado por los que ganaron el anterior congreso, junto a otro bloque nuevo, pero que la tarea compete a todos los socialistas, y miró a las primeras filas donde se sentaban los 33 miembros del comité federal elegidos por el congreso, que en septiembre aglutinará a otros 180 socialistas elegidos por las federaciones.

El ministro de Defensa, José Bono, encabeza la lista de ese órgano de dirección, al que corresponde tomar las decisiones más relevantes del partido, seguido por la diputada Carmen Alborch, el Alto Representante de la Política Exterior de la UE, Javier Solana, y los ministros Cristina Narbona y Jordi Sevilla. Felipe González, ausente de la clausura -aunque estuvo en la inauguración-, es miembro nato de ese órgano en su calidad de ex secretario general, igual que Joaquín Almunia.

El mensaje fundamental de Zapatero fue de trabajo, de proyectos y de futuro, pero en su línea más querida no ahorró a los congresistas un catálogo de consejos y de buenas prácticas democráticas. "En este partido no cabe la indolencia ni la autosatisfacción, no cabe pensar que las cosas no se pueden hacer mejor, no cabe pensar que el adversario nunca tiene razón y que vamos a estar siempre en el poder". Continuó con avisos. "Una victoria electoral no es para siempre y cuando la tenemos es para honrar a quienes han confiado en nosotros y para defender los intereses de España".

Zapatero recordó los valores humanos y políticos de la Institución Libre de Enseñanza para pedir a los suyos que sean humildes, trabajadores, que "no bajen la mirada" pero también que no miren a nadie "por encima del hombro". Lo que ha ocurrido en este congreso es una línea de actuación a seguir. "Sensatez, sin intentar demostrar nada a nadie, sólo intentando ser mejores cada día".

Para Zapatero, este congreso debería ser recordado en el futuro porque en el mismo se pusieron las bases para que "España lidere la paz en el mundo, garantice la convivencia basada en el respeto a la pluralidad, genere empleo de calidad y encabece la rebelión contra el maltrato a las mujeres", además de defender la opción sexual de cada uno, recuperar la educación pública de calidad y laica y permitir a los discapacitados ejercer como ciudadanos de pleno derecho... Zapatero lanzó de corrido parte de su programa político. La defensa de la España plural, el derecho a la diversidad y su fortalecimiento y la defensa de "todas las lenguas, de todas, porque todas son de España" completaron el bloque de declaración de intenciones que tendrá su traducción práctica, aseguró, desde el Consejo de Ministros.

Aunque Zapatero aseguró que no ha perdido vigencia el sentido y la razón por la que nació el PSOE hace 125 años -"la defensa de los trabajadores"- ahora su partido tiene que apostar por "el socialismo de los ciudadanos", es decir, el esfuerzo por dotar a todos de derechos y de oportunidades. Dicho de otra manera, de servir a España.

Casi nada habló Zapatero del PP. Tan solo dedicó una ironía a lo "contentos que dicen que están". Y una mención en serio a "un dirigente del PP", el ex presidente del Gobierno José María Aznar, que había lamentado la ausencia de los españoles en el Desembarco de Normandía. "Sí había españoles, eran exiliados republicanos", recordó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de julio de 2004