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"Y esto no se ha acabado"

Los griegos anuncian pelea el domingo mientras para Brückner sus jugadores son "los mejores"

Parecía tan complicado, parecía estar todo tan de cara para la República Checa que algunos jugadores griegos tardaron en despojarse del gesto de incredulidad que les acompañó desde el pitido final, desde ese minuto 105, cuando llegó el triunfo más importante de su vida. No le ocurrió lo mismo a Otto Rehhagel, el alemán que dirige a esta sorprendente Grecia, quien preguntado si se trataba de la victoria de más valor de cuantas acumulaba respondió: "No. Esto no es lo más importante que me ha ocurrido".

Y se quedó tan ancho Rehhagel, quizá porque en su trayectoria acumula tres Ligas alemanas, tres Copas, una Recopa y una Copa de la UEFA, conquistadas en su periplo por el Werder Bremen y el Bayern de Múnich. "Llevo tres años con este equipo", explicó, "y hemos ido paso a paso hasta llegar aquí. Antes del partido me reuní con mis jugadores para hablar de las dificultades que podíamos tener y tomamos varias decisiones. Una fue la de jugar dejándonos la piel, con los sentimientos. Y eso hemos hecho incluso en la prórroga, donde pusimos la misma pasión".

Se le interrogó a Rehhagel si consideraba que la República Checa había sido mejor. Lejos de mostrar cualquier señal de enfado, respondió lacónico: "Los checos son muy buenos, pero no siempre gana el mejor". De cara a las posibilidades de su equipo en la final, que será arbitrada por su compatriota Markus Merk -"un gran árbitro", dijo de él- Rehhagel no entró en valoración alguna sobre Portugal y zanjó el tema con un demoledor "jugaremos para ganar".

La sobriedad del seleccionador griego contrastaba con sus jugadores, que abandonaban el vestuario casi embriagados: "Es increíble. Es lo más grande en la historia del fútbol griego". No faltaba a la verdad Charisteas -su selección no había pasado de la primera ronda en sus dos participaciones en un gran torneo- que dio aún más valor a lo conseguido "porque enfrente había un equipo excelente. Hemos tenido pocas ocasiones, pero estamos en la final". "Estamos viviendo un sueño y no queremos despertar", gritaba un eufórico Giannakopoulos, antes de lanzar una especie de advertencia: "Y esto no se ha acabado".

Visiblemente emocionado apareció Karel Brückner, seleccionador de la República Checa, en la sala de prensa. Respetuoso, felicitó a Grecia por su actuación, calificó su fútbol como "muy efectivo" y se refirió así a sus jugadores: "Estoy muy orgulloso de ellos. Les he dicho que son los mejores del mundo y que para mí es una satisfacción entrenarles".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de julio de 2004