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TRASPASO DE PODER EN IRAK

El Gobierno iraquí ofrece una amnistía a la resistencia no terrorista

El primer ministro advierte de que la violencia puede obligar a aplazar las elecciones de 2005

"Las elecciones serán en enero tal como está previsto", se corrigió ayer el primer ministro iraquí, Ayad Alaui, tras haber levantado un pequeño revuelo al sugerir que la cita con las urnas podría retrasarse hasta marzo debido a la inseguridad. En noviembre, las presiones del gran ayatolá Alí al Sistani, líder espiritual de los chiíes, la comunidad mayoritaria en Irak, obligaron a EE UU a acelerar la transferencia de poder y la convocatoria electoral.

"Mis palabras han sido malinterpretadas", se justificó Alaui ante los periodistas después de que un portavoz de la Casa Blanca reafirmara en Turquía "el compromiso de Estados Unidos con la fecha del 31 de enero". Había poco margen para el error. "Estamos comprometidos con las elecciones y una de nuestras tareas es trabajar por ese objetivo; sin embargo, la seguridad será el principal indicador de si podemos celebrarlas en enero, en febrero o en marzo", había declarado en inglés el primer ministro a la cadena de televisión estadounidense CBS.

La posibilidad de que se retrasen los comicios no puede sino generar malestar entre la comunidad chií de Irak, que se estima constituye un 60% de la población. Confiados en su número, los chiíes han sido quienes más han presionado a favor de una pronta llamada a las urnas. Sus líderes políticos, arropados por la influencia que ejerce el gran ayatolá Sistani, lograron que EEUU adelantara en un año las elecciones, que en el plan inicial no estaban previstas hasta 2006.

No obstante, los analistas políticos se muestran cautos. La situación de inestabilidad que hoy vive Irak restaría sin duda credibilidad al sufragio. "Lo importante es que se mantenga la convocatoria", subraya Luay Saleh Alkhalifa, subdirector de Al Tariq al Chab, el periódico del Partido Comunista. "Nuestro partido, igual que el resto de los movimientos políticos, trabaja para que haya elecciones, pero si sucediera algo que impidiera que se celebraran en la fecha establecida, habría que fijar inmediatamente otra".

Pocos observadores se sorprendieron, sin embargo, con el anuncio de Alaui. Él y sus ministros de Interior y de Defensa han avanzado su intención de declarar el estado de excepción en algunos puntos de Irak para aplastar a la insurgencia a partir de que el próximo miércoles reciban la soberanía de manos de la Autoridad Provisional de la Coalición. "De ahí a cancelar las elecciones por falta de seguridad, hay un paso", advertía recientemente a esta enviada un diplomático europeo que veía con preocupación la concentración de poder en manos del primer ministro.

Amnistía para los rebeldes

Pero no todas las medidas de Alaui contra la insurgencia tienen carácter policial. En un artículo que ayer escribió en el diario británico The Independent on Sunday, el primer ministro ofreció una amnistía a los iraquíes que han actuado contra los ocupantes "por desesperación" y no tengan las manos manchadas de sangre. "Estamos diseñando planes para amnistiar a los iraquíes que han apoyado a la llamada resistencia sin cometer delitos, con el objetivo de aislar a los elementos duros de terroristas y criminales", asegura en lo que parece una declaración programática.

"Distinguiremos entre quienes han actuado contra los ocupantes por mera desesperación y los terroristas extranjeros, integristas y delincuentes cuyo único objetivo es matar y mutilar gente inocente con el objetivo de que fracase el nuevo Irak", señala antes de establecer las prioridades del Gobierno que va a hacerse cargo de Irak a partir del miércoles. Alaui, que como el resto de los miembros de su Gabinete va a estar protegido por fuerzas especiales norteamericanas, menciona la seguridad en primer lugar, seguida por hacer frente a la nefasta situación económica, apoyar un sistema judicial independiente y acelerar el proceso político hacia la democracia.

[La seguridad es también un factor esencial en un eventual regreso de Naciones Unidas a Irak para tutelar el proceso electoral. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, tiene previsto anunciar el nombre de su nuevo enviado especial a ese país, que trabajará en la organización de esos comicios desde la vecina Jordania, informa Reuters desde Nueva York].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de junio de 2004