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El Ayuntamiento cierra la sala Caracol por carecer de licencia

Oposición y asociaciones de artistas rechazan la medida

Unos 14 conciertos suspendidos, 35 trabajadores directos y unos 300 indirectos en el limbo, y miles de euros de pérdidas diarias. Éste es el balance de 18 días de cierre de la emblemática sala Caracol, precintada el 31 de mayo por el Ayuntamiento (PP). Ya son cinco los cierres de la Caracol en los últimos 10 años y los cuatro anteriores fueron invalidados por los jueces. Oposición y asociaciones de artistas apoyan a la sala por su "valor cultural" y anuncian movilizaciones los próximos días 21 y 28 de junio.

La sala Caracol, en el distrito de Arganzuela, abrió sus puertas en 1975. Desde 1994 cuenta con una licencia de actividad como "taller de enseñanza y actividades relacionadas con la música popular". Según la normativa municipal de 1989, en vigor en aquel momento, la concesión de licencia de actividad llevaba aparejada directamente la concesión de la licencia de funcionamiento, aseguran los responsables de la sala. Pero precisamente por carecer de esta última les precintaron el local el pasado día 31.

Caracol solicitó este permiso en diciembre de 2003, pero les fue denegado porque, según el Consistorio, no habían realizado unas obras de acondicionamiento y, además, el "uso para conciertos no se corresponde con el carácter de su licencia de actividad", explican. Las obras "sí se realizaron, pero el Ayuntamiento no ha venido a verificarlo", aseguró ayer Eva Santamaría, portavoz de la sala. También señaló que Urbanismo les comunicó ayer mismo que está dispuesto a negociar.

"El Ayuntamiento está criminalizando este tipo de salas", afirmó, por su parte, la concejal del PSOE Rosa León, "porque Caracol ha hecho todo lo posible para cumplir la normativa". "Los locales de música en vivo son parte de la identidad cultural de Madrid", afirmó en referencia a la falta de apoyo que les ofrecen las instituciones y de la que se vienen quejando los responsables de estas salas, reunidos en la asociación la Noche en Vivo. David Novaes, presidente de este colectivo, que representa al 80% de los locales madrileños que programan regularmente música en vivo, recordó los problemas que hacen prácticamente imposible su supervivencia -en el último año cerraron tres salas-. "La mayoría de locales carece de licencia de funcionamiento, y ése es un problema del Ayuntamiento, no suyo", aseguró.

"Estas salas son el último reducto que nos queda a los artistas y tenemos que defenderlas", resaltó el cantante Caco Senante, en representación de la Asociación de Compositores y Autores de Música. Distintas asociaciones de artistas y la concejal de IU Concha Denche mostraron también su apoyo.

La sala Caracol ha convocado una concentración el próximo día 21 a las 21.30 en la plaza de la Villa y la Plataforma para la Defensa de la Pluralidad en la Cultura ha anunciado otra más el día 28 en a las 20.30 en la plaza de Cascorro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de junio de 2004