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OPINIÓN DEL LECTOR

Eliminación

¡Vaya, hombre! Ahora que el Ejército está unido al pueblo, como hermanos hijos de una misma familia, que además nos admiramos de cómo se portan nuestros soldados en los destinos que les mandan, duros y peligrosos, resulta que sale un general, el director del Museo del Aire, y decide eliminar todo lo que sea civil -o no meramente franquista- como la exposición permanente de La Cierva, inventor del autogiro -por cierto, registrado en los Estados Unidos de América-; el dirigible diseñado por Torres Quevedo; las historias de los Caballeros del Aire, republicanos o monárquicos, como el general Vives, fundador de la Aeroestación española; Ortiz de Echagüe, Soriano, Loring, capitanes Gómez Spencer y Joaquín Loriga; el texto y fotos de su vuelo Madrid-Manila, que realizó junto a González Gallarza; el general Emilio Herrera Linares, de cuyo invento se dedujo la escafandra espacial que llevó Armstrong a la Luna... Y por lo que a mí respecta, la barquilla del globo Ciudad de Huelva, con la que, junto a mi amigo Tomas Feliú, conseguimos la primera y única travesía del Atlántico de Europa a América, con los mismos vientos alisios que llevaron a Colón, justo cuando se cumplieron los 500 años de su hazaña.

La nuestra fue recompensada por Francia con la Medalla de Saint-Exupèry, por Estados Unidos con la Ligther than Air Award, por Venezuela -llegamos allí- con la Cruz Aeronáutica Carlos Meyer, y por España, con la Orden del Mérito Aeronáutico, y ahora -según el BOE- con la Real Orden del Mérito Deportivo. Con esta travesía conseguimos 16 récords del mundo certificados por la Federación Aeronáutica Internacional, con sede en París.

Entonces, mi general, ¿lo que he hecho es bueno o es malo? ¿Por qué me quita la barquilla del susodicho museo, que se me pidió en el año 92? Como dice uno de sus defensores, Vuecencia es la autoridad competente y los demás a callar; vale, pero yo sólo digo que, para estar almacenada quién sabe dónde -puede que como la "roca lunar" que regaló Armstrong-, le ruego que me la devuelva. Tenemos bastantes peticiones para exhibirla, fuera y dentro de España, y la donamos para su exhibición, pero, si no la quiere, vamos a recogerla. Eso sí, con buenos modos; somos civiles civilizados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de junio de 2004