Cuerpo sin mí
Está empezando a llover. La efímera
plata del agua ciñe la soledad del mundo
e irrumpe, con su ruido opalino, en los ruidos
callados,
en la geometría
de lo visible, pero ya ido. Cae
también la lluvia dentro de mis gestos,
y en las venas, y en los calcetines,
aunque en la casa haya sol, ecos
del sol,
áridas mojaduras en el yeso
y las estanterías.
La agitación
que hubo se ha refugiado
en los rincones aturdidos:
es niebla tensa,
en cuyo seno las botellas
y los papeles
y los preservativos
se duermen
o desdibujan, y los líquidos
se confunden, y el ojo no renuncia
a su gravitación, a empujar a las cosas
a su existir,
y agavillarse y naufragar
en la irrealidad de lo observado.
Solo, herido por el ojo,
percibo espectros
con límites y labios, cosas inexistentes
que pesan,
y soles,
y cuerpos presos
en su caer,
pese a no haber nacido todavía;
y cruzo la frontera de los días
que son, ya, este día
y este derramamiento azul
que prefigura
mi propia y silenciosa
disipación.
Eduardo Moga (Barcelona, 1962) es autor de La luz, la nada (Rialp. Premio Adonais, 1995), La montaña hendida (Bassarai) y Las horas y los labios (DVD). Acaba de aparecer su traducción de Poemas de la última noche en la Tierra (DVD), de Charles Bukowski.


























































