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Necrológica:

Lluís Masferrer, cirujano y sindicalista

"El médico necesita recuperar el placer de hacer de médico". Ésta era la frase que le gustaba repetir a Lluís Masferrer, presidente del sindicato Metges de Cataluña, ante cualquier situación o negociación complicada. Y de éstas no le habían faltado, sobre todo desde que a principios de los años noventa se volcó en la vida sindical desde la Federación de Asociaciones de Médicos de Hospitales de Cataluña (FAMHOC) y más tarde en Médicos de Cataluña, organización que presidía desde su fundación, en diciembre de 2002.

Lluís Masferrer se formó como cirujano generalista en el hospital Vall d'Hebron de Barcelona para ejercer, más tarde, en el Josep Trueta de Girona. En la actualidad era jefe del Servicio de Cirugía del Consorcio de la Cruz Roja en l'Hospitalet de Llobregat. También ejerció como profesor asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona y era vocal de la Sociedad Catalana de Cirugía.

Aunque su actividad sindical comenzó en el ámbito de la defensa de los derechos laborales de los médicos de centros concertados, Masferrer siempre tuvo claro que la sanidad pública era la clave del sistema y que debía ser defendida desde la unidad de actuación. Por esta razón trabajó intensamente a finales de los años noventa en la creación de un gran sindicato que fuera, además, una plataforma en defensa del ejercicio de la medicina, a mitad de camino de un sindicato y de un colegio profesional. De allí nació Médicos de Cataluña, plataforma sindical hegemónica de los facultativos catalanes.

El secretario general de esta organización, Patricio Martínez, recuerda cuál era la verdadera fijación de Masferrer: "Defender la sanidad pública de forma clara, directa y sin tapujos". Rechazó hace tiempo ejercer también en el ámbito privado, por lo que dedicaba todo su tiempo al hospital del sistema público donde trabajaba y a la vida sindical. "Aunque últimamente dedicaba muchas horas al sindicato no dejó pasar ni un día sin visitar a sus pacientes y estar en contacto con los compañeros", asegura Martínez, que recuerda su habilidad negociadora. "Seguía una línea recta y perseverante, era duro en la negociación, pero nunca cayó en el charloteo".

Uno de los hitos de su carrera sindical llegó el año pasado, cuando contribuyó a alcanzar un gran acuerdo con la Generalitat y los hospitales concertados para equiparar los derechos de todos los trabajadores de la sanidad catalana.

Pero las mejoras laborales eran sólo una parte de su lucha. Buena parte de sus energías las empleaba en acciones para lograr un mejor reconocimiento social de los médicos que les devolviera el orgullo de ejercer la profesión. Conseguirlo era una de sus prioridades para los próximos años, tras ser reelegido presidente del sindicato hace sólo dos meses. Una enfermedad irreversible se lo ha impedido al causarle la muerte a los 55 años.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de junio de 2004