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CRISIS ENERGÉTICA

El petróleo baja a 37 dólares a la espera de que la OPEP eleve la producción

La organización extraerá 2,5 millones de barriles más al día para alcanzar los 26 millones

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) planea dar luz verde a un aumento de la producción de crudo para frenar la escalada de precios que amenaza la estabilidad de la economía mundial. El aumento de producción, que será examinado hoy, podría ser el más importante en 15 años y llegaría a 2,5 millones de barriles diarios, lo que situaría la producción en 26 millones de barriles. Los países de la organización barajan también la posibilidad de eliminar el sistema de cuotas vigente. Ayer, con el precio del barril ligeramente a la baja, los ministros de Economía de la UE se comprometieron a aguantar el tirón y no reducir los impuestos de los carburantes.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ultimaba ayer un acuerdo para aumentar su producción de crudo en al menos 2,5 millones de barriles al día (el mayor aumento desde 1989), hasta llegar a 26 millones de barriles, para frenar la escalada de los precios, que se mantienen en máximos de 14 años. También se baraja la posibilidad de suspender temporalmente el sistema de cuotas de producción hasta que pase el temporal. La medida fue acogida con escepticismo, pero el precio del barril de brent cayó casi un 6%, hasta 36,86 dólares.

La primera medida sólo oficializa la producción real del cartel y da carta blanca a Arabia Saudí para elevar su extracción hasta donde quiera y pueda para estabilizar la cotización del barril y contentar en cierto modo a los países industrializados, sus principales clientes. Pese a que la OPEP ponga toda la carne en el asador, los analistas del mercado creen que lo mejor es acostumbrarse a precios del crudo por encima de los 30 dólares.

El mercado petrolero arrancó la jornada de ayer expectante, atento a cada comentario, cada gesto, que los ministros de Energía y Petróleo de la OPEP hacían desde Beirut (Líbano). Los 11 países que integran el cartel producen casi el 40% del crudo mundial (cerca del 35% si se excluye Irak, que es miembro y produce dos millones de barriles diarios, pero no participa del sistema de cuotas desde la guerra del Golfo). Sin embargo, son los mayores exportadores, por lo que sus decisiones de producción afectan de forma directa a países industrializados como EE UU, que consume más del doble del petróleo que extrae de su subsuelo.

En la capital libanesa, el cartel tendrá que tomar hoy alguna medida para intentar frenar la escalada de los precios del crudo, que han amentado un 25% en lo que va de año, y que ya amenaza la recuperación económica mundial de los países ricos y en vías de desarrollo, así como los resultados de las más variadas industrias (química, aerolíneas, sector de la alimentación).

Ayer prácticamente era unánime el consenso entre los miembros de la OPEP en que la respuesta, al menos para capear la tempestad que arrecia en estos momentos, pasa por incrementar el actual nivel de producción en 2,5 millones de barriles, un 11%, desde la base de la cuota conjunta vigente desde abril de 23,5 millones de barriles diarios. Si esto se aprueba, el cartel pasaría a producir casi 26 millones de barriles diarios, su nivel real de extracción (véase gráfico). Por tanto, lo que la OPEP hará hoy, con mucha probabilidad, es oficializar lo que ya viene sacando de los pozos desde mayo. Esta cifra no incluye a Irak.

Además de los 26 millones, Arabia Saudí y, en menor medida, los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait pueden aportar otros dos millones, hasta los 28, y aquí se acaba el cuento. Ya varios ministros de la OPEP, como el argelino Chakib Khelil o Obaid bin Saf al Nasseri, de Emiratos, reconocían ayer que sus propios países y la mayoría de los de la OPEP están al límite de su capacidad. El ministro de Kuwait, Ahmad al-Sabah, hiló más fino sobre la posición del cartel y dijo que "no había apoyo para la eliminación de las cuotas", como propuso Argelia por la mañana, pero que "sí se estaba de acuerdo en elevar la producción hasta unos 26 millones". No obstante, recordó que la escalada del crudo no se debía a la falta de oferta, sino a una "prima de riesgo" que añadía entre seis y ocho dólares al precio de mercado, además del aumento de la demanda y de los problemas de la industria del refino. "La OPEP hará en Beirut todo lo que pueda para que ningún Gobierno pueda decir que el cartel sólo piensa en sus intereses. No obstante, aún eso parece que será inútil, y creo que ellos lo saben", sentenciaba un analista.

La amenaza terrorista

El miedo tras los ataques terroristas contra extranjeros en Arabia Saudí -hubo tres atentados en mayo que dejaron 29 muertos- es el principal factor detrás de la escalada del crudo. El peligro de que Al Qaeda aseste golpes certeros a la industria petrolera saudí o que simplemente termine por ahuyentar a los trabajadores extranjeros que mueven esa industria hace que los intermediarios piensen que la cotización del barril se mantendrá en los niveles actuales o que incluso se elevará, a pesar de cualquier incremento de la producción.

El aumento está en manos de los saudíes. Son los únicos que pueden abrir la espita y lograr que salga petróleo con relativa facilidad. Si Arabia Saudí falla, porque su producción baja por falta de mano de obra cualificada, o por cualquier atentado o incidente, entonces toda la estrategia que ayer diseñaba la OPEP para atajar los precios se iría al garete.

La apuesta de los intermediarios es bastante clara: hay más probabilidad de que todo se quede en nada que al contrario. El precio se mantiene al alza porque en el mercado se compra crudo hoy porque se prevé que mañana será más caro y porque muchas empresas petroleras y Gobiernos de Occidente están abasteciéndose de crudo a pesar de los altos precios.

La situación de la seguridad en Arabia Saudí no es la única razón de inquietud. Según la Agencia Internacional de la Energía, la demanda mundial de crudo crecerá en 2004 a su mayor ritmo en 16 años y en buena medida por el tirón de China. De modo que si la OPEP produce ahora a su máxima capacidad y todo aumento de la oferta a corto plazo recae sólo sobre los saudíes, la preocupación por que haya escasez está servida.

Añadido a esto, si ahora se extrae todo lo posible, ¿quién aportará más crudo cuando llegue el invierno en el hemisferio Norte y el consumo se dispare? La OPEP, de momento, no tiene la respuesta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de junio de 2004