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LO MÁS ÚTIL | EL VIAJERO HABITUAL

Patatas fritas de pago en el avión

Una ensalada mixta, seis euros; una bolsa de patatas fritas, 2,50; una cerveza, tres; una copa de vino, 3,50, y 1,50 euros un té o un café. Desde el pasado 1 de marzo, al volar con Iberia en clase turista puede ser una buena idea llevar un bocadillo y un refresco en el equipaje de mano. La compañía sustituyó en esa fecha las comidas gratuitas por un menú de pago en sus vuelos nacionales, europeos y aquellos con destino al norte de África (excepto Atenas, Estambul, Tel Aviv, El Cairo, Guinea Ecuatorial y Lagos).

Con este recorte -que no afecta a los pasajeros de primera clase y business-, Iberia calcula que se ahorrará entre 40 y 50 millones de euros. Según la compañía, esto le permitirá reducir el precio de los billetes y frenar el empuje de las líneas de bajo coste -una de cuyas banderas ha sido siempre prescindir del lujo de las comidas a bordo-, que ya controlan el 10% del mercado español.

La aerolínea española se suma así a la política emprendida por otras, como Air Europa, la primera entre las españolas que se decidió a cobrar las comidas a bordo -desde el 1 de julio de 2003-, o las estadounidenses Delta Airlines, Continental, American Airlines y US Airways. Otras aerolíneas, como Spanair, KLM, SAS, Air France, Lufhansa y British Airways, siguen ofreciendo, por el momento, un refrigerio gratis en sus vuelos de corta y media distancia.

Casi tres meses después de la implantación de la nueva política, Iberia calcula que en sus vuelos se consume un 35% de las comidas que se servían antes, cuando no había que pagar por ellas. La compañía ha elaborado una carta con la que confía en vencer las protestas de los viajeros. "La calidad es ahora superior y se ha pretendido ampliar la capacidad de elección de los pasajeros", afirma un portavoz de la compañía.

Menú del día e ibéricos

De este modo, se ofrece una carta variada de bocadillos, refrescos, bollería y aperitivos, que van desde un euro por una botella de agua hasta los nueve euros de un menú del día (sándwich o ensalada, fruta fresca o snack, agua y refresco o cerveza) o ibérico (una selección de embutidos o chapata de jamón ibérico, un aperitivo y vino, cerveza o refresco).

Iberia, como casi todas las compañías, no impide a los pasajeros subir a bordo con comida, aunque les advierte de la importancia de cuidar la calidad de esos alimentos. "Si algo sienta mal en un avión, puede ser mucho más grave que en tierra", dice un portavoz de la compañía. "Nosotros sólo estamos seguros de la comida que ofrecemos, y, por tanto, sólo nos reponsabilizamos de esa comida".

Air Europa, por su parte, dispone del servicio de comidas A tu gusto, que incluye pizzas, burritos mexicanos, bocadillos, sándwiches y ensaladas, patatas fritas y donuts por 1,50 euros; chocolatinas, dos euros; agua mineral y refrescos, 2,50; vino y cerveza, tres, y licores, cuatro euros. Tanto Iberia como Spanair ofrecen la posibilidad de encargar comidas especiales, como vegetariana o Kosher, en el momento de la reserva o 24 horas antes del vuelo.

'Chefs' y platos de porcelana

A los pasajeros de primera clase y business no les ha afectado el recorte y mantienen sus privilegios, con menús diseñados por destacados chefs y carta de vinos. En los vuelos intercontinentales de Iberia, por ejemplo, el servicio incluye copa de bienvenida, aperitivo, tres opciones de platos calientes, caviar iraní, helados, platos típicos españoles, cuatro vinos tintos y dos blancos, y bufé y bar permanentes. Air France incluye en sus clases L'Espace Affaires y L'Espace Première platos de alta gastronomía francesa y una carta de vinos y champaña seleccionada por el sumiller Philippe Faure-Brac, y Lufthansa ofrece, en primera y business, el servicio connoisseurs on board, con recetas de algunos de los mejores cocineros alemanes.

Y, por último, una curiosidad, en: www.airlinemeals.net, "la primera web dedicada totalmente a la comida de los aviones", se puede encontrar todo acerca del catering a bordo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de mayo de 2004