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Necrológica:

Elvio Romero, poeta paraguayo

El miércoles 19 de mayo murió en su casa de Buenos Aires, donde era agregado cultural de Paraguay, el poeta e intelectual Elvio Romero Asunción. Tenía 77 años y formaba, junto a Josefina Plá y Augusto Roa Bastos, la tríada de escritores más importantes de ese país suramericano.

Elvio Romero estuvo a punto de obtener el Premio Cervantes en 1989 (tras varias nominaciones anteriores que le hacían aparecer entre los eternos candidatos), que finalmente fue a manos de Roa Bastos.

Antes, ya había recibido el Premio Nacional de Literatura en 1991, un reconocimiento tardío que no reparaba un cierto olvido y el que Paraguay no reconociera plenamente en él a uno de sus mejores poetas modernos.

Elvio Romero había nacido en Yegros el 12 de diciembre de 1926, y desde muy joven compartió tertulias literarias con Josefina Plá, Campos Cervera, Óscar Ferreiro y José Antonio Bilbao, entre otros. Entre sus grandes "amistades líricas", como él las llamaba, estaban los poetas Pablo Neruda, Nicolás Guillén y Rafael Alberti, con los que sostuvo largos epistolarios y que le dedicaron entrañables versos.

Romero se exilió en el año 1947 y ya no volvió jamás a residir en Paraguay. La ida forzosa por la llegada al poder del Partido Colorado se prolongó hasta su muerte, y cuando se produjo la caída del general Alfredo Stroessner prefirió seguir viviendo en Argentina.

Su obra, de gran extensión, tocó una enorme variedad de temas y estilos, aunque siempre primaron en él las preocupaciones sociales.

La sutileza de su lenguaje, el ritmo interior de su verbo, la riqueza de sus imágenes, le colocan en una cumbre indiscutible de la poesía en castellano del siglo XX; frecuentemente, se le comparó con Alberti.

Aún después de incinerado por expresa voluntad propia, las cenizas de Elvio Romero no volverán a Paraguay: serán depositadas en el bonaerense cementerio de La Chacarita, que es donde decidió quedarse para siempre.

Entre sus libros de poesía, más de una veintena, destacan Resoles áridos (1948), Despiertan las fogatas (1952), El sol bajo las raíces (1952-1955), Destierro y atardecer (1962-1975) y Flechas en un arco tendido (1983-1993).

Ya en el ámbito de la prosa, escribió una biografía de Miguel Hernández, El poeta y sus circunstancias (1991) -por la cual recibió el Premio Nacional de Literatura-, y Fabulaciones (2000).-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de mayo de 2004