Seis muertos a balazos en choques entre votantes dominicanos

Las encuestas anticipan el triunfo del opositor Fernández en las elecciones

Las invocaciones testiculares de Hipólito Mejía, presidente de República Dominicana, aspirante a la reelección en las generales de ayer, y el ceño del opositor ex presidente Leonel Fernández (1996-2000) fueron secundadas a la tremenda por el grupo que ensangrentó las votaciones. Fanáticos de uno y otro chocaron a balazos en un colegio y murieron tres. En otro incidente murieron tres personas más.

Más información

Mejía frecuentó "los cojones" en sus mítines, y Fernández, un supuesto fraude y la derrota de su rival "a las buenas o a las malas". Los primeros sondeos anticiparon anoche el triunfo del candidato opositor, que deberá sumar más del 50% de los votos para ganar en primera vuelta, que tuvo una amplia participación. La crisis económica, la más grave en un decenio, favorece al abogado Fernández, de 50 años, bajo cuya gestión el PIB creció más de siete puntos, estimulado por circunstancias externas y la privatización de empresas estatales. El beneficio nunca llegó a los pobres, según sus denuncias. La quiebra bancaria de hace dos años, que causó pérdidas cercanas a la mitad del presupuesto nacional, el derrumbe del peso frente al dólar en un país de millonarias importaciones y una inflación cercana del 50% vapulearon la popularidad de Mejía.

La corrupción mantuvo su vigor con Mejía y Fernández, pero el clientelismo político, la abultada plantilla de funcionarios y la adhesión de las bases a los partidos de cabecera determinan muchas elecciones en Latinoamérica.

Los tiros de ayer en Barahona siguieron a una campaña de símiles deportivos, merengue, amenazas e insultos. "¡Es pa' fuera que van, es pa' fuera que van", cantó y bailó la gente de Leonel Fernández. Concluida la murga, ayer llegó la bronca. Dos miembros del gubernamental Partido Revolucionario Dominicano (PRD), socialdemócrata a la caribeña, y uno del opositor, Partido de la Liberación Dominicana (PLD), centro derecha, cayeron en la trifulca electoral de la localidad situada a 176 kilómetros de Santo Domingo. Primero, puñetazos, y después, pistolas.

Durante el fin de la campaña, los dos favoritos, especialmente el presidente, fueron esencialmente primarios. Hipólito Mejía, de 63 años, ingeniero agrónomo, el candidato de los pobres, calificó a su rival de "gallina" y "mentiroso". En privado, sus comentarios sobre Fernández, "bastante repugnantes", según un escucha. El opositor, el candidato de los ricos, más razonado en sus discursos, llamó a Mejía "analfabeto funcional" y dudó de su cordura. También amenazó con ganar la presidencia "a las buenas, o a la malas", porque, según su letanía más escuchada, el oficialismo prepara el fraude. "Todo el mundo sabe que él es una gallina. (...) No puede seguir con esa amenaza porque puedo desafiarlo a caernos a trompadas", le respondió Mejía. "Pero no puedo abusar de los más chiquitos. Soy más alto que él, tengo mayor alcance en los brazos y estoy en práctica permanente". El populacho jaleó.

La salud mental de los dominicanos acusa la pérdida de la capacidad adquisitiva y el embrutecimiento de las tribunas, según alertó el psicólogo Fernando Sánchez en un simposio.

El candidato Leonel Fernández deposita su voto, en Santo Domingo.
El candidato Leonel Fernández deposita su voto, en Santo Domingo.EFE

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 17 de mayo de 2004.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50