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Crónica:FÚTBOL | 37ª jornada de Liga

El Mallorca remonta a un Espanyol en la cuerda floja

El Espanyol es un club convulso por excelencia. Debe ser algo genético y que, a veces, plasma con asombrosa nitidez sobre el césped, donde es capaz de protagonizar actuaciones rocambolescas. Así sucedió ayer en Son Moix, donde dejó escapar una victoria que tenía en el bolsillo y que le aseguraba la permanencia en Primera. Ganaba por 0-2 y controlaba el juego. Tamudo, su jugador franquicia, anotó los dos primeros tantos a pesar de que jugaba con una fisura en un dedo del pie. Ya bien entrada la segunda parte le robó una vez más la cartera a la defensa mallorquinista, a Nadal en concreto, y dispuso de una magnífica ocasión para anotar el 1-3. Pero se le fue alta la vaselina sobre Leo Franco.

MALLORCA 4 - ESPANYOL 2

Mallorca: Leo Franco; Cortés (Bruggink, m. 63), Nadal, Lussenhoff, Poli; Campano, Pereyra, Marcos (Colsa, m. 56), Nené; Eto'o y Delibasic (Perera, m. 17).

Espanyol: : Lemmens; Domoraud, Pochettino, Lopo, Wome; Fredson, Àlex Fernández (Morales, m. 65); Iván de la Peña, Maxi (Claudiu, m. 75), Hadji (Jordi, m. 61); y Tamudo.

Goles: 0-1. M. 5. Tamudo, de penalti.

0-2. M. 26. Tamudo, a pase de De la Peña.

1-2. M. 64. Perera, tras un centro de Colsa.

2-2. M. 73. Bruggink recibe de Eto'o y cruza por bajo.

3-2. M. 86. Perera marca a placer a pase de Eto'o.

4-2. M. 92. Colsa aprovecha un nuevo centro de Eto'o.

Árbitro: Carmona Méndez. Amonestó a Leo Franco, Eto'o, Poli, Nadal, Jordi, Àlex y Wome.

Unos 18.000 espectadores en el estadio Son Moix. Antes del partido se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento del máximo accionista del Atlético, Jesús Gil.

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Para entonces, Luis Aragonés ya se había sulfurado, molesto por la desidia de su equipo, tan evidente que había sido despedido con pitos de protesta por su propio público. El técnico del Mallorca tomó cartas en el asunto. Introdujo dos cambios más tras el de Perera por Delibasic, y no dejó escapar ocasión para arengar a cuanto jugador bermellón pasaba por los aledaños de su banquillo. El Espanyol, que durante una hora había enredado al Mallorca en el centro del campo y se había mostrado vertical y desequilibrante en las pocas ocasiones en las que interrumpía el inócuo tuya mía con el que se atragantaban Campano, Pereyra, Marcos y Nené, retrocedió a su cueva. Confiaba en resistir la leve arremetida del Mallorca. Se equivocó de medio a medio.

Bruggink y Colsa, sustitutos de Cortés y Marcos, abrieron el juego por los extremos y Eto'o empezó a prodigarse. La defensa del Espanyol se vio desbordada por completo. Desde que Perera consiguió el primer tanto, en el minuto 64, el desplome blanquiazul fue abismal. No tenía el Espanyol quien aguantara el tipo. Cada intervención de Eto'o causaba un incendio en su defensa. Y las combinaciones del camerunés con Bruggink y Colsa resultaron letales. En 22 minutos el Mallorca le dio la vuelta al marcador sin que Luis Fernández acertara a apuntalar la defensa de su equipo. El partido se convirtió en un constante viaje de ida a vuelta a cada una de las áreas. El Mallorca fue mucho más efectivo gracias a Eto'o, un jugador del que ya se conocía su capacidad rematadora y desequilibrante, pero que no pasa día sin que exhiba, además, un extraordinario sentido del juego colectivo. Ayer se dedicó a este último aspecto y elaboró decisivamente las jugadas de los tres últimos goles de su equipo. El Espanyol acabó como alma en pena, consciente de la semana de angustia que le aguarda y de que está obligado a vencer en la última jornada al Murcia, no vaya a ser que el Celta o el Valladolid le arrebaten la plaza que da derecho a la permanencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de mayo de 2004