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Crónica:FÚTBOL | 37ª jornada de Liga

El Málaga pierde todas sus opciones de clasificarse para la UEFA

"Tenemos que dar una alegría a la afición", repetían el sábado los jugadores de la Real para automotivarse después del regalo de la salvación que le dejaron Celta y Valladolid. Pues bien, el público les despidió con pañuelos blancos en señal de protesta por el mal partido y por la mala temporada. Su mal no fue la relajación, sino la falta de fútbol que le ha acompañado buena parte de la temporada y que le ha hecho convertir los partidos en una sucesión de trompicones que sólo conducían al sufrimiento.

Ayer también, porque el Málaga, que apuraba sus últimas aspiraciones de clasificación para la UEFA, le planteó un partido cerrado en el centro del campo, con sobreabundancia de futbolistas y un trajín tan esforzado como insulso. Había que ahogar a la Real en medio campo y el Málaga lo consiguió, pero a cambio también se ahogó el equipo de Juande Ramos que sólo tuvo dos jugadores clarividentes: Duda, por la banda izquierda, y Miguel Ángel por el centro. Los demás a correr y a luchar. La Real no tenía ninguno y el partido se convertía en lo más parecido a un atasco en hora punta.

REAL SOCIEDAD 1 - MÁLAGA 1

Real Sociedad: Alberto; López Rekarte, Kvarme (De Paula, m. 45), Schürrer, Aranzabal; Karpin, Xabi Alonso, Aranburu, Gabilondo (Potillon, m. 45); Nihat (De Paula, m. 45) y Kovacevic.

Málaga: Arnau; Gerardo, Litos (Diego Alonso, m. 45), Josemi, Duda; Romero, Leko; Edgar (Rojas, m. 8) (Canabal, m. 37), Miguel Angel, Insúa; y Salva.

Goles: 0-1. M. 63. Libre directo de Duda que soprende a Alberto, tras superar a la barrera.

1-1. M. 71. Jugada de Lee que centra desde la izquierda y Kovacevic se anticipa en el área pequeña a la defensa, muy estática.

Árbitro: Muñiz Fernández. Amonestó a Kvarme, Aranburu, de la Real Sociedad, y a Litos y Romero, del Málaga.

Unos 20.000 espectadores en Anoeta. De Pedro, que no pudo jugar por estar lesionado, recibió la insignia de oro y brillantes de la Real Sociedad, club que abandonará el 30 de junio. El público despidió al equipo con pañuelos.

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Duda, pletórico todo el partido, lo clarificó en un libre directo que significó la primera bronca para los jugadores realistas de una afición con el ceño fruncido que respiró el sábado pero se enfadó ayer. Los cambios del descanso le hicieron reaccionar. Lee y De Paula tenían ganas de agradar tras su exigua aportación al equipo en toda la temporada. El surcoreano le dio la profundidad que necesitaba y uno de sus centros lo empujó Kovacevic, de mala forma, pero efectiva. Del mal el menos, pensó la Real, que pasó a manifestar todo el individualismo del que es capaz un equipo cuando ya no tiene nada por lo que luchar.

El Málaga tocó la trompeta y se fue al ataque. Con Salva y Canabal, más tarde también con Diego Alonso, se preparó para un asedio continuo, bien manejado por Insúa y Duda, en los costados, pero siempre fracasado en el remate. Y Europa se alejo definitivamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de mayo de 2004