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Carnero: "Sólo nos queda rezar"

El técnico del Celta, Ramón Carnero, valoró las posibilidades del Celta de mantenerse de manera contundente: "Sólo nos queda rezar". Su presidente, Horacio Gómez, coincidió: "Sólo nos salva un milagro". Si hoy el Espanyol vence al Mallorca el conjunto gallego será aritméticamente de Segunda. Milosevic redundó en el análisis: "Nuestras posibilidades son mínimas". Oubiña achacó sus males a la "ansiedad" y se disculpó ante la afición del equipo vigués.

Los aficionados del Deportivo, sin embargo, no hicieron sangre. Cabía mayor crueldad, pero la versión más ordinaria del equipo vigués, la que le ha arrastrado al desagüe de la Primera, inspiró la misericordia de Riazor. La piedad de la afición coruñesa dio la medida del desastre céltico, y provocó en los alrededor de mil hinchas célticos que presenciaron el cataclismo una cicatriz más dolorosa que la más despiadada ofensa de los Riazor Blues.

Los temidos gritos de "¡A Segunda, a Segunda!", contra los que los entrenadores del Celta habían advertido a sus jugadores, no pretendieron herir en exceso. Andaba demasiado desquiciado el Celta, con la cabeza perdida y los brazos caídos, como para que el deportivismo necesitase aliñar el espectáculo con aditivos. Lo que no evitó que un grupo de fanáticos del Deportivo rivalizará con sus consignas ofensivas con los mil aficionados vigueses que esperaban a ser desalojados tras concluir el choque.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de mayo de 2004