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México abre una crisis diplomática al retirar a su embajadora en Cuba

Las relaciones diplomáticas entre ambos atraviesan el peor momento de su historia

Las relaciones diplomáticas entre México y Cuba entraron en la peor crisis de sus 102 años de historia al retirar el Gobierno de Vicente Fox a su embajadora en La Habana, pedir al embajador cubano que abandone México en el plazo de 48 horas y expulsar a su consejero político. Dos hechos explican la ruptura mexicana: el primero, la irritación causada por las valoraciones cubanas sobre un empresario detenido en la isla, que supuestamente denunció un compló político que implica al oficialismo mexicano.

El segundo hecho fue la reciente arremetida de Fidel Castro contra el Gobierno de México tras su voto contra la revolución cubana, el pasado mes de abril, en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. EE UU, vino a decir Castro en su discurso del 1º de Mayo, controla muchas cosas en México, entre ellas su política exterior. "La frontera de EE UU con México no está ya en el río Bravo, del que hablaba Martí. EE UU está mucho más dentro de México", afirmó. "El prestigio e influencia de la política exterior mexicana", agregó Castro, han sido "convertidos en cenizas". Perú retiró también a su embajador al sentirse afrentado por Castro en ese mitin.

El pronunciamiento de La Habana sobre el empresario mexicano de origen argentino Carlos Ahumada, detenido en aquel país y deportado a México pocos días después de la votación de Ginebra, fue el último detonante de un choque sin precedentes. La relación bilateral queda al nivel de encargados de negocios. Cuba deportó al fugitivo, acusado de fraude en México, junto con una nota diplomática que consideraba su caso como eminentemente político.

El empresario había difundido en marzo tres vídeos en los que se exhibía, aceptando sobornos o jugando en Las Vegas, a colaboradores del presidenciable alcalde de Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, dirigente del Partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda). De hecho, la nota cubana daba la razón al alcalde, que denunció la existencia de una conspiración maquinada por la gente del PAN, de la Administración de Vicente Fox, del conservador Partido Acción Nacional (PAN), investido hace cuatro años, y del ex presidente Carlos Salinas (PRI, 1988-1994) para hundir su carrera.

Cuba no olvidó que el voto de México fue decisivo en la resolución de la Comisión de Derechos Humanos que protestó las condenas impuestas a 75 disidentes y solicitó a Cuba recibir un relator de la ONU para revisar el respeto a los derechos humanos en la isla. El voto mexicano arrumbó, según la versión de La Habana, las incipientes señales de normalización de las relaciones bilaterales después de los choques del año 2002. Paralelamente, el secretario de Gobernación, Santiago Creel, denunció las actividades efectuadas en México, "fuera del marco institucional", y con pasaporte diplomático, de José Antonio Arbesú, jefe del Departamento de América del Comité Central del Partido Comunista Cubano, y Pedro Miguel Lobaina, jefe de la Sección México en ese comité, entre los días 3 y 9 de abril y del 20 al 22 del mismo mes. "Por la naturaleza de estos hechos, Gobernación se reserva la información detallada de lo sucedido", según el comunicado de Creel. Los dirigentes cubanos se reunieron con la jefatura del PRD para abordar el caso Ahumada, en aquellos días todavía detenido en La Habana.

Declaración de La Habana

Anoche, el ministerio de Asuntos Exteriores cubano hizo una declaración oficial en la que rechazaba el "nuevo acto contra Cuba" a la vez que calificaba las declaraciones del canciller mexicano, Luis Ernesto Derbez, de "inspiradas en la prepotencia, la soberbia, la necedad y la mentira". En medio de la crisis abierta, el Gobierno cubano anunció la "inmediata deportación" del mexicano Antonio Martínez Ocampo, detenido en Cuba por sus relaciones con Ahumada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de mayo de 2004