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Reportaje:

De laúdes, peras y sandías

Un ciclo de música enseña a escolares instrumentos y partituras del medievo

"¿A qué se parece este instrumento?", espetó Juan Manuel Rubio a su auditorio infantil mostrando en alto un laúd árabe. "Parece una sandía", contestó un alumno entre carcajadas. "Bueno, en todo caso sería una media sandía", replicó el músico. "¿Qué me decís de este otro, a qué se parece?", insistió Rubio enseñando un saz típico de Turquía. "Ése se parece a una pera", le contestó una alumna. "Bueno, insisto en que sería una media pera", remachó el intérprete. Éste fue uno de los diálogos que Juan Manuel Rubio mantuvo el pasado jueves con alumnos de Primaria del Colegio Luis Vives de Dalías (Almería). Se trataba de uno de los conciertos didácticos del ciclo organizado por la Diputación de Almería en varios municipios de la provincia. Los protagonistas, además de los niños y el público juvenil a quien va dirigido, son los componentes del grupo musical Al-Quimia integrado por el vocalista, Juan Manuel Rubio, y Abdel Karim, Abdel Asís Samsaqui y Otman M'Rini.

Los cuatro músicos han llevado por multitud de pueblos sus conciertos con piezas de las tres culturas de la península ibérica en la época medieval: cristiana, sefardí y andalusí. Los pequeños, además de conocer los instrumentos y sonidos exóticos que producen, escucharon piezas instrumentales y vocales de la Europa medieval, como las Cantigas de santa María, de Alfonso X el Sabio, trovadores, piezas de tradición sefardí, nubas andalusíes, códices y canciones medievales.

"Esto va a ser un pequeño viaje en el recuerdo. Es un concierto de música antigua y también clásica. Nosotros hacemos música del pasado en Andalucía, música de Al Ándalus, cuyo territorio llegaba un poco más arriba de Madrid", explicó Juan Manuel Rubio tras aparecer en escena. La zanfona tomó entonces protagonismo entre todos los instrumentos para interpretar la melodía de un trovador cantada en provenzal. "Los trovadores les cantaban a sus enamoradas y nos ha llegado esta música", apuntó Juan Manuel.

La siguiente lección pasó por presentar a la viola medieval como el "tatarabuelo" del violín. "Os vamos a tocar ahora música musulmana que, por venir de Al Ándalus, se llama andalusí. Esta música se sigue haciendo todavía y hay gente que enseña a otras personas a tocar estos instrumentos tan antiguos", explicó el músico. Sonó entonces Rami-el-Maya, una pieza anónima de la tradición andalusí, y después Istihlal, también anónima.

Las alumnas Vanesa Ruiz, de 8 años, Ana María Martín, Desiré Gómez y María Dolores Maldonado, de siete años, no musitaron palabra durante la actuación de Al Quimia. "Yo nunca había visto esos instrumentos tan raros. Suenan diferente a lo que se escucha en la radio", explicó Desiré al término del recital. "A mí, lo que más me ha gustado han sido los tambores que tocaban con la mano", argumentó la pequeña Ana María refiriéndose al riqq, las percusiones árabes que tan hábilmente tocó Otman M'Rini.

El recital de Al Quimia da buena cuenta de la riqueza cultural que prevalecía en ciertas cortes europeas del medievo "abiertas y comprometidas con la tolerancia y la flexibilidad". La zanfona, el psalterio, el laúd, las flautas de pico, la viola medieval, las flautas de caña, el saz, el dumbek, el bendir, el riqq y el derbuka componen la larga lista de instrumentos que los alumnos vieron y escucharon por vez primera en la mayoría de los casos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de mayo de 2004