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La negra historia del bailaor Félix, 'El Loco', un ballet para el Real y el Liceo

Mauricio Sotelo, Javier Latorre y Juan Manuel Cañizares preparan la obra

El compositor Mauricio Sotelo (Madrid, 1961), el guitarrista Juan Manuel Cañizares (Sabadell, 1966) y el coreógrafo Javier Latorre (Valencia, 1963) andan ensayando estos días en Madrid El Loco, espectáculo que les ha encargado el Ballet Nacional de España para abrir en septiembre la temporada del Teatro Real. El ballet contará en 90 minutos la dramática historia del bailaor Félix Fernández García (Sevilla, 1893-Epson, 1941).

Latorre, Sotelo y Cañizares cuentan con pasión algo caótica lo que saben de esta historia, cuyo libreto ha escrito Paco López, que será además el director escénico: Falla, Diaghilev y los dos primeros bailarines de los Ballets Rusos, Leonidas Massine y Tamara Karsávina, viajan a Sevilla en 1919 para ver bailar en el Café Novedades al célebre y joven flamenco Félix Fernández. Preparan el estreno de El sombrero de tres picos (con escenografía de Picasso) y quieren profundizar en el lenguaje flamenco que tiñe la obra. Diaghilev y Massine fichan a Félix, no se sabe si como protagonista, como asesor o como palmero, y se lo llevan a Londres. Durante los ensayos, quizá porque ve que no le van a dejar bailar, a Félix le da un siroco.

Sale corriendo desnudo por las calles de Londres, llega a la iglesia de Saint Martin in the Fields, en Trafalgar Square, "y se raspa su farruca, en bolas, en pleno altar". Lo trincan, se lo llevan al manicomio de Epson y la compañía se hace la loca. Félix Fernández García muere 27 años después en el mismo manicomio. Nadie preguntó por él, nadie lo reclamó nunca.

El montaje coreográfico de Latorre tratará de contar el mundo interior y exterior que pulsa en este negro relato en 90 minutos, apoyados en los 31 bailarines del BNE de Elvira Andrés (más un bailaor flamenco invitado, aún por confirmar) y la música de Sotelo (unos 50 minutos), Falla (20) y Cañizares (otros 20). En el foso estará la Orquesta Sinfónica de Madrid, con Josep Pons (ONE) a la batuta y el solista suizo Marcus Weiss en el saxofón. "Es seguramente el mejor solista saxofonista del mundo, y su parte es muy importante porque el saco es la voz interior de Félix, que estará inspirada en una toná y un martinete del primer disco de Morente", cuenta Sotelo.

Según dicen los tres entre bromas y veras, la idea es tratar de no caer en folclores, tipismos o tópicos. Sotelo: "La historia es preciosa; eso que Valente llamaba el naufragio feliz, el diálogo fracasado, el trasvase entre lenguajes distintos (el clasicismo ruso, el flamenco, Picasso, Francia), un encuentro que no triunfa pero que crea una isla nueva. Ahí están ya las ideas que produjeron la vanguardia y la modernidad de ahora mismo: el interés por el otro, los viajes de ida y vuelta... Pero no haremos arqueología ni recreación, sino creación pura, tradición repensada en otra dimensión y con toques flamencos, porque aquí los tres lo somos".

Latorre: "Flamencos, sí, pero puros, no. La obra sigue el esquema de un círculo. Empieza en el manicomio con las obsesiones de Félix, que ve personajes dobles o triples: Massine es el mismo Massine, el Molinero y su médico. Tamara es ella, la primera bailarina, la Dama Blanca (su locura) y la Molinera. La segunda escena será Félix de joven aprendiendo con su maestro flamenco clásico (el maestro es el invitado especial). Luego viene la larga secuencia del café cantante, donde Cañizares inventa la música del espectáculo de Félix; y de ahí viajamos a los ensayos en Londres, con algunas escenas completas compuestas por Falla: vemos el conflicto de Félix con Massine, su huida mientras el ballet disimula por jotas, y su farruca en el altar".

Cañizares: "Para el trozo del café cantante hemos hecho una guajira, un garrotín, unas alegrías, una farruca y un apunte de otra, la que le enseña Félix a Massine cuando discuten por primera vez. He intentado hacer un flamenco muy clásico: es la época de Chacón y Manuel Torre. Habrá tres cantaores, tres guitarristas y algún palmero. ¡Entonces no había cajón!".

El montaje, que hará seis funciones en el Real, irá en noviembre nueve días al Liceo de Barcelona, visitará Sevilla y Jerez, volverá a la Zarzuela y luego saldrá de gira.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de abril de 2004