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Reportaje:

Mozart reúne a la cantera

'Don Giovanni' revela el buen momento de los cantantes de ópera valencianos pese a la falta de una programación estable

La ópera pasa prácticamente de largo por la escena valenciana. Apenas se programan dos o tres espectáculos al año, y, sin embargo, cuando se ofrece la posibilidad, las entradas se agotan en un santiamén. Sucedió hace unos meses con el montaje de Madama Butterfly, de Puccini, en el Teatro Principal, y sucede ahora con el Don Giovanni, de Mozart, concebido por el Institut Valencià de la Música (IVM) en el Espai Moma de Valencia.

Los críticos han coincidido en elogiar la calidad de las voces de este espectáculo. No es una cuestión baladí porque se trata de la materia básica que alimenta la ópera y porque el reparto está formado prácticamente por cantantes valencianos o formados en Valencia. El tenor Josep Miquel Ramón (Don Giovanni), la soprano Isabel Monar (Donna Ana), el tenor José Ferrero (Don Ottavio), la soprano María José Martos (Donna Elvira) y el barítono Carlos López (Leporello) interpretan los papeles principales. No están todos los que son, pero sí todos ellos forman parte de la vanguardia de la excelente generación de cantantes que se está abriendo paso en la escena nacional e internacional de la ópera. "Y cada vez hay más gente joven", señala Monar sobre la nueva hornada de cantantes de la cantera valenciana.

"Siempre que se hace ópera, la respuesta es desbordante. ¿Por qué no se hace más?"

Una nueva generación se abre paso en los escenarios nacionales e internacionales

Es la primera vez que trabajan todos juntos pero se nota la complicidad entre ellos. Entran y salen del camerino mientras se maquillan. Todos ellos subrayan el magisterio de la profesora Ana Luisa Chova, como hace Ferrero, al tiempo que lamentan que no se haga más ópera en Valencia. Hay cantantes, hay músicos, hay escenógrafos y hay público. "Tenemos todos los elementos para hacer ópera", resume Ramón. "Siempre que se hace ópera la respuesta es desbordante. ¿Por qué no se hace más?", agrega López.

Pero sólo se puede hablar de propuestas formativas como el taller de la ópera del Palau de la Música; de actuaciones esporádicas y de la programación del IVM, cuyo presupuesto es ínfimo, sobre todo si se compara con los 160 millones de euros (cifra aportada por el consejero de Economía, Gerardo Camps) que se llevan gastados en la construcción del Palau de les Arts, anunciado como uno de los más grandes de Europa, si no el mayor. La situación no deja de ser paradójica, además de significativa.

Los cantantes se muestran prudentes y escépticos con respecto al presente del demorado Palau de les Arts, en obras hasta octubre de 2005, según las últimas previsiones. Surgen comentarios sobre si se ha empezado la casa por el tejado, si con una mínima parte de su presupuesto se podrían montar numerosas producciones o que ya se verá si se cuenta con los cantantes valencianos. Tampoco se cierran las puertas a nada en un futuro. No en vano, muchos de ellos han actuado en los mejores escenarios.

Todos insisten en que la ópera no tiene por qué ser elitista. Martos pone de ejemplo este accesible Don Giovanni, una obra con dirección musical de Joan Cerveró y escenográfica de Carles Alfaro e interpretada por la Orquestra Simfònica de València y el Cor de Cambra Amalthea. Sólo quedan las entradas (una docena) que obligatoriamente se han de poner a la venta el día de las función (los días pares, hasta el 30 de este mes).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de abril de 2004