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Destituidos 552 policías en México por complicidad con el narcotráfico

Otro zorro al cuidado del gallinero en México. El gobernador de Morelos, Sergio Estrada, nombró jefe de policía de ese Estado a un funcionario implicado en delitos de narcotráfico, secuestro y asesinato, según la justicia federal. La masiva corrupción atribuida al comandante José Agustín Montiel, de 63 años, encarcelado la pasada semana, sólo es posible en un país donde la capacidad corruptora de los carteles sigue vigente. Contra las cuerdas, Estrada ordenó ayer la sustitución de 552 policías. Hasta las cámaras de vídeo de la autopista Morelos-Estado de México eran trucadas para impedir la filmación de convoyes policiales cargados con cocaína colombiana.

"Jamás tuve nada [contra Montiel]", justificó el gobernador, miembro del oficialista Partido Acción Nacional (PAN), a quien dos testigos implican en el narcotráfico. El gobernador miente, según José Luis Urióste, ex fiscal del Estado, pues en mayo del año 2001 le entregó una nota del procurador general de México (fiscal general), Rafael Macedo, con datos sobre el perfil de su jefe policial. Durante su desempeño en el Estado de Guerrero, en la década de los ochenta, Montiel, el director de la policía y el delegado de la Fiscalía General fueron auténticos gánsteres, de acuerdo con esa nota.

"Esos tres funcionarios trabajaron de manera coordinada y dieron protección a casas de juego y delincuentes dedicados al robo de automóviles, secuestradores, galleros y narcotraficantes", precisó la alerta comunicada al gobernador. Mientras fue director de la cárcel de Acapulco, Montiel permitía a los reclusos "asistir a diversos centros nocturnos, proporcionándoles seguridad a través de custodios del reclusorio a cambio de importantes prebendas". Y, según el diario Reforma, cuando fue director de Readaptación Social de Guerrero acercaba criminales presos al entonces gobernador de ese Estado, José Francisco Ruiz Massieu, afectado por una morbosa curiosidad sobre sus emociones cuando mataban.

Reos en la residencia oficial

"Los reos cenaban con Ruiz Massieu, muchas veces en la residencia oficial. Incluso había vino en la mesa y ahí fluían las narraciones de los convictos", según un ex funcionario citado por el periódico. Aquel gobernador (asesinado en el año 1994, siendo secretario general del Partido Revolucionario Institucional, PRI) se despedía diciéndoles que eran libres y ordenaba a sus guardias que les acompañaran. "Pero al otro día, los presos no amanecían vivos".

Esos antecedentes no disuadieron al gobernador de Morelos, quien, contrariamente, subrayó la eficacia de su ex jefe policial mientras dirigió el penal Atlacholoaya. Grupos defensores de los derechos humanos denunciaron hasta qué punto la empleó en la represión de la población penitenciaria. El procesamiento de Montiel y de su director de operaciones, Raúl Cortes, destapó la red de complicidades oficiales, que permitió el aterrizaje de avionetas colombianas y la distribución de tres toneladas de cocaína bajo escolta policial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de abril de 2004