Blair elige a un profesional sin filiación política para presidir la BBC

Michael Grade se presenta como una garantía de independencia

El Gobierno británico nombró ayer a Michael Grade, un ejecutivo de siempre en el medio televisivo, carismático, de fuerte carácter y sin filiación política, como nuevo presidente de la BBC. El Gobierno ha aceptado el dictamen del comité de selección de candidatos para dejar claro que sigue defendiendo la independencia de la corporación pública de radio y televisión pese a los enfrentamientos del último año.

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Michael Grade se impuso en el proceso de selección a candidatos como Peter Mandelson, dos veces ex ministro, uno de los ideólogos del Nuevo Laborismo y amigo personal del primer ministro Tony Blair, citado estos días por algunos como el tapado de última hora con más posibilidades de hacerse con el cargo. Sin embargo, tras los choques entre el Gobierno y los anteriores presidente y director general de la BBC, Gavyn Davies y Greg Dyke, los dos generosos donantes del Partido Laborista, y los dos enfrentados a Blair por el caso Kelly, el perfil finalmente elegido ha sido exactamente el opuesto: Grade, de 61 años, presumió ayer de no haber militado jamás en un partido político, de no haber donado ni una libra y de que sólo él y su mujer saben a quién vota en las elecciones.

Michael Grade empezó su carrera como redactor de deportes en el Daily Mirror, pero pronto se pasó a la televisión, donde ha desarrollado una larga carrera siempre cercana a un producto comercial y polémico, quizás porque lleva en las venas sangre de comediantes como hijo que es de Leslie Grade, agente teatral de Bob Hope y Danny Kaye, y sobrino de dos empresarios del mundo del espectáculo, Lew Grade y Bernard Delfont, que ejercieron una gran influencia sobre él. A mediados de los ochenta fue el hombre fuerte de BBC1, pero chocó con el director general de la época, lord Birt, y se marchó a dirigir Channel 4. Allí estuvo hasta 1997 y se ganó el apelativo de pornógrafo jefe que le consagró el ultra conservador Daily Mail. En la actualidad era el primer ejecutivo del organismo que gestiona las loterías británicas.

Grade tuvo ayer una entrada triunfal en el cuartel general de la BBC en el oeste de Londres. Aclamado por los trabajadores, su llegada promete restablecer la moral de una plantilla que aún no ha superado el trauma del durísimo dictamen contrario del juez lord Hutton. "Creo que ya se han presentado suficientes disculpas", declaró ayer, queriendo darlo por superado. Aunque derrocha carisma, como el anterior director general, su trabajo como presidente consiste en defender los intereses de la BBC frente a terceros y diseñar la estrategia global de la corporación, una tarea que parece exigir más temple que popularidad entre la plantilla, sobre la que no tiene las competencias de gestión del día a día.

Evitar nuevas crisis

El nuevo presidente, que no entrará en funciones hasta mayo, se fijó ayer tres prioridades en su mandato: defender el actual sistema de licencia pagada por los contribuyentes -garantía de la independencia económica de la BBC-, replantearse el papel de consejo de gobernadores para que haya "más separación entre el ejecutivo y los gobernadores" y evitar así que se repita una crisis como la de este año, en la que los gobernadores actuaban al mismo tiempo de reguladores y de defensores de la corporación, y, por último, dar prioridad "a la independencia editorial" de la BBC.

Pareció dar por seguro que el actual director general en funciones, Mark Byford, no será confirmado en el puesto, en contra de lo que se esperaba hace unos días. Ayer se barajaba el nombre de cuatro candidatos para ocupar ese cargo clave: Mark Thompson (jefe ejecutivo de Channel 4), Peter Salmon (antiguo jefe de Deportes de la BBC), Michael Jackson (antiguo director de Channel 4) y Jana Bannett (directora de BBC Television).

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 02 de abril de 2004.

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