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Mar Moreno anuncia cambios para mejorar el juego democrático en el Parlamento andaluz

La Cámara autonómica elige por unanimidad a la primera mujer presidenta de su historia

La séptima legislatura del Parlamento andaluz comenzó ayer con la elección unánime por primera vez de una mujer presidenta, la socialista Mar Moreno. Con un discurso muy alejado del tono habitual - "traigo la intención de ejercer el poder para dejar huellas propias de mujer", dijo-, Moreno incidió especialmente en la calidad democrática: "Siempre he entendido que el papel de la oposición es más significativo si cabe que el del gobierno". Tras anunciar reformas reglamentarias en este sentido, pidió a los diputados que en sus comportamientos "prevalezca la bondad" y el empeño de prestigiar la política.

Después del acuerdo sobre la composición de los órganos de la Cámara que se produjo en la víspera, los 109 diputados -PSOE, 61; PP, 37; IU, 6; y PA, 5- eligieron por unanimidad a Mar Moreno como presidenta de la Cámara. Sus primeras palabras fueron para recordar a las víctimas de los atentados de Madrid del 11 de marzo. Luego, como principal obligación, se comprometió a avanzar en "información y comunicación" con la ciudadanía y también en "transparencia y accesibilidad", ya que, dijo, "la democracia es nuestra razón de ser".

La hasta ayer mismo vicesecretaria general del PSOE andaluz (ha renunciado al cargo con el propósito de reforzar su perfil institucional), anunció que hará modificaciones reglamentarias en el Parlamento para fortalecer la "calidad democrática", objetivo que recoge el programa socialista, del que Moreno ha sido coordinadora. "Siempre he entendido que el papel de la oposición, en términos de calidad democrática, es más significativo si cabe que el papel del gobierno", afirmó. "El adecuado ejercicio de la oposición democrática es la verdadera garantía contra el abuso de poder, la opacidad y la corrupción".

Mar Moreno reconoció que el legislativo no está de moda "y mucha gente no sabe bien qué hacemos aquí, no le gusta los banquillos vacíos", tampoco "terminan de distinguirnos del Gobierno". En su reflexión sobre la división de poderes, la nueva presidenta señaló que ampliar el control de la oposición a la evaluación legislativa es un avance democrático, por lo que pondrá en marcha la Oficina de Evaluación Legislativa, que comprobará si las leyes cumplen con los objetivos de su creación.

Mar Moreno no quiso desaprovechar la ocasión para destacar su condición de mujer y hacer público su feminismo, en un discurso de escasas citas (dos) y un lenguaje infrecuente en la rutina política. "Me gustaría que la especial visibilidad que otorga a mí género la presidencia del Parlamento sirva para iluminar un pasado de sacrificios y conquistas anónimas de todas las mujeres que han luchado por nuestro empoderamiento", dijo, "pero sobre todo espero que me permita seguir removiendo obstáculos y abriendo puertas a la igualdad".

Desde el "reconocimiento y admiración" a su antecesor en el cargo, Javier Torres Vela, avisó que trae la "intención de ejercer el poder para dejar huellas propias de mujer".

Moreno rechazó la crispación, los malos modos, la mentira, la soberbia y la intolerancia en la Cámara, ya que, argumentó, "no estamos aquí para reflejar a la sociedad, sino para influir en su evolución y mejora". Tras subrayar la importancia y el poder de las palabras, escogió una: "bondad". "Bondad en las ideas, bondad en las leyes, bondad en el ejercicio del poder". "Sé que muchos verán excesiva candidez (...) pero puedo asegurar que expreso este deseo no desde la ingenuidad sino desde la exigencia cívica".

Moreno no olvidó la reforma del Estatuto de Autonomía y la tarea de "volver a definir el papel de Andalucía en España", para lo que no faltará "ni espacio ni tiempo para el diálogo".

Tampoco dejó a un lado el creciente proceso de globalización. "No podemos engañar a la gente haciéndoles creer que su bienestar económico, su seguridad o incluso su salud dependen en exclusiva del Boletín Oficial de la Junta de Andalucía". Mar Moreno subrayó que el destino de la especie humana es también el destino de los andaluces y "cuanto antes tome conciencia de ello, antes reaccionará la ciudadanía global".

Para cerrar, Mar Moreno eligió una frase efectista que resumió muy bien el tono de su intervención: "Señoras y señores diputados, prohibido dejar de soñar, los sueños tampoco son nuestros, son de la gente".

Teófila y su medalla

La entrega de la medalla acreditativa a cada parlamentario acaparó el anecdotario de una sesión inaugural en la que todo funcionó con precisión, y en la que la avalancha de familiares de los diputados obligó a habilitar una sala en la que seguir el ceremonial a través de una pantalla de vídeo gigante.

Después de tomar posesión de su cargo -la izquierda prometió, la derecha juró-, la flamante presidenta distribuyó las medallas acreditativas, con algún que otro desconcierto, ya que el distintivo de la diputada Raquel Arenas sufrió un extravío y tuvo que recogerla cuando todo había terminado. Junto a las medallas, Mar Moreno repartió enhorabuenas y deseos de suerte entre apretones de mano y besos (pocos con los populares).

La todavía presidenta del PP -hoy deja el cargo-, Teófila Martínez, se quedó parada en la tribuna y le dijo a Moreno: "Me gustaría que me la pusieras". "Por supuesto", le contestó la socialista, a quien le costó sacar la medalla de la caja y esbozó una frase de compromiso: "Vamos a hacer las cosas bien".

El presidente de edad de la Mesa, Julio Vázquez (PP), dejó a todos sorprendidos al defender en sus palabras protocolarias de bienvenida el pleno empleo y superar los desequilibrios de Andalucía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de abril de 2004

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