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El Gobierno propone una tasa de aparcamiento en Barcelona

El impuesto se destinaría a financiar y reforzar el transporte público

Manel Nadal, secretario de Movilidad del Gobierno catalán, defendió ayer la creación de un impuesto que grave las plazas de aparcamiento de rotación en Barcelona y otras ciudades. Lo recaudado se destinaría exclusivamente a financiar el transporte público. Nadal cree que este impuesto debe figurar en la ley de financiación del transporte público junto a medidas similares, como una tasa sobre el transporte de mercancías por carretera. El consejero Joaquim Nadal anunció también la posibilidad de un peaje para camiones en el túnel de Bracons.

Si hay que escribir cartas a los Reyes Magos habrá que pagar por lo menos la tinta y el papel, sugirió ayer el secretario de Movilidad, Manel Nadal, tras anotar la cantidad de peticiones que se están dirigiendo al futuro Gobierno que presidirá José Luis Rodríguez Zapatero. Nadal sostiene, como ya hizo meses atrás, que hay que terminar con la política de la queja y buscar puntos de acuerdo incluso en las reclamaciones. Una de ellas, el transporte público. Poco antes de la campaña electoral se descolgó anunciando que, en su opinión, el Ejecutivo catalán tenía que invertir incluso en proyectos que dependieran del Gobierno central si con ello se aceleraban las obras. Ayer recogió su propio guante. "Podemos reclamar que el Gobierno central financie el transporte público, pero aquí habrá que ver qué se puede hacer".

Y hay varias cosas, entre otras, una ley de financiación del transporte público que prevea de dónde pueden salir recursos. Primero: los impuestos sobre los combustibles, medida que ya se aplica en diversos países europeos. Segundo: las plusvalías que generan proyectos urbanísticos deberían ir destinadas también a financiar el transporte público.

Dos nuevas tasas

Pero hay que dar un paso más: incentivar el transporte público y disuadir del uso del vehículo privado. Para ello, Nadal defendió la creación de dos nuevas tasas. Una que gravaría el transporte de mercancías por carretera, una experiencia que han iniciado ya algunos países de la Unión Europea. La segunda medida sería una tasa que se aplicaría sobre los aparcamientos rotativos, es decir, los utilizados por coches que se mueven por la ciudad, sean aparcamientos privados (tanto los garajes como los que explotan las concesionarias) o de zona azul. Quedarían excluidas las plazas de aparcamiento de los residentes.

El Ayuntamiento de Barcelona defiende que parte de la fiscalidad del coche se destine a financiar el transporte público, afirmó ayer el comisionado para la Movilidad, Pere Navarro. El municipio tiene estudios sobre este asunto, aunque el gobierno municipal evita darles publicidad. De hecho, una parte de los técnicos del área de movilidad y vía pública defienden en privado que este tipo de tasa, que recibe el nombre de peaje en destino o tasa de congestión, es la mejor medida posible para luchar contra la congestión causada por el abuso del vehículo privado. La reciente aplicación del peaje a la entrada de Londres reabrió el debate, pero el gobierno municipal evitó la polémica. Navarro añadió que la política municipal de los últimos años ha sido, de modo constante, reducir el uso del coche y el espacio que se le destinaba tanto en aparcamientos como en circulación. Y recordó que desde 1998 hasta ahora, se han eliminado 11.000 plazas de libre aparcamiento en calzada. En Barcelona hay 611.807 turismos, 308.991 plazas de aparcamiento libre fuera de la calzada y 145.261 en aparcamientos públicos, además de 148.097 plazas más de aparcamiento libre en la calzada.El problema del aparcamiento en Barcelona se agrava porque diariamente entran en la ciudad 309.000 vehículos, mientras que sólo salen 186.000. Los estudios de movilidad urbana señalan que el 45% de los coches que circulan por Barcelona son de personas que no residen en la ciudad.

El importe recaudado con estas tasas serviría para financiar nuevas inversiones e incluso el contrato programa, que cubre el déficit de mantenimiento del transporte público y en el que participan también las administraciones locales. Sin descuidar las abundantes inversiones ferroviarias que este Gobierno ha planificado como medio de frenar el uso del transporte privado, tanto de turismos como de camiones.

La medida de aplicar un peaje al transporte de mercancías reforzaría la voluntad disuasoria del Gobierno catalán, partidario de orientarlas hacia el tren y preocupado por la saturación de las principales vías de conexión con el resto de Europa.

Asimismo, el Gobierno catalán está preocupado por los camiones de largo recorrido que no utilizan las autopistas para ahorrarse el peaje. Una de las vías más utilizadas es el Eix Transversal. Y uno de los temores de quienes se oponen al túnel de Bracons es que esta vía acabe también siendo utilizada por el tráfico pesado que evita ahorrarse el peaje.

Para evitarlo, el Gobierno catalán está dispuesto a imponer peaje a estos vehículos en el túnel de Bracons. Así lo aseguró ayer el consejero de Política Territorial, Joaquim Nadal, quien no descartó aplicar la misma medida al Eix Transversal. No se trata, precisó, de gravar el paso de un pequeño camión que circule entre Olot y Vic, sino de poner dificultades al camión con remolque que va desde Lyón a Lisboa, recorrido que no debería hacerse ni por el Eix Transversal ni por el túnel de Bracons.

La aplicación de un peaje a los grandes camiones que no tengan la zona como origen o destino ya fue apuntada antes por el consejero de Medio ambiente, Salvador Milà. Tanto Milà como Nadal defienden el hipotético peaje como medida salvaguarda de la zona ante la posible invasión de estos vehículos.

Previamente, el propio Pasqual Maragall había sostenido la conveniencia de imponer algún tipo de restricciones al tráfico pesado en el Eix Transversal, tras comprobar que esta carretera se había quedado pequeña para el tipo de tráfico que estaba soportando, diferente del previsto inicialmente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de marzo de 2004