ALEX KATZ | Pintor

"Los artistas somos fugitivos sociales en Estados Unidos"

Alex Katz (Nueva York, 1927) es un pintor fundamental del nuevo realismo americano que surgió en los años sesenta en Estados Unidos. Nacido en el seno de una familia neoyorquina de clase media -su padre era comerciante de café y su madre actriz de teatro-, Katz se interesó muy pronto por el arte comercial. Su obra, que mezcla el gigantismo de los lienzos con la intimidad de los colores, está representada en algunos de los museos más importantes del mundo.

Recientemente, el artista ha visitado el IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno), en Valencia, sólo para hablar de su trayectoria y de su obra, pero no rehuyó cuestiones de actualidad en torno al arte y a su país. En este sentido, Katz asegura que la ola de conservadurismo que atraviesa su país en el plano político no influye en el quehacer artístico. "En Europa, quizá no sea muy fácil comprenderlo, pero en EE UU no se presta atención a los políticos. Los artistas somos fugitivos sociales en EE UU. No prestamos atención a los políticos. El Gobierno y los artistas son cosas muy separadas, grupos muy diferentes que va cada uno por su lado".

Para disipar cualquier confusión con respecto a su trabajo, Katz aclara que mientras el pop

art "juega con imágenes", él trabaja con pintura. De hecho, rechaza explícitamente su hipotética cercanía al pop, al tiempo que manifiesta su rechazo a cualquier encasillamiento: "Los movimientos son una cosa artificial que sirven para promocionar a los artistas pero en realidad no existen", asegura. Distingue entre pintura figurativa y abstracta y se reafirma en la necesidad de seguir una trayectoria personal sin dejarse llevar por las modas como el único modo de avanzar en un estilo propio.

La influencia de Pollock

En su caso, reconoce la influencia que ejercieron en su concepción pictórica su relación con Jackson Pollock y, por ejemplo, la impresión que le causaban las pantallas Vistarama de los antiguos westerns. De hecho, el encuentro con Pollock, el mayor exponente del expresionismo abstracto, asegura que le "cambió todos los esquemas". "Opté por la luz, los espacios abiertos, dejando de lado todo eso de los planos y formas del cubismo", que había aprendido en la escuela. De modo que Katz adaptó a la pintura realista y figurativa el gran tamaño de las pantallas y la escala, elementos asociados con el expresionismo abstracto. Esta exploración de la luz como elemento modulador le alejó del grafismo pop.

De ascendencia rusa y refinada formación cultural, Katz se muestra conocedor de la realidad europea y destaca su mayor cultura artística, en contraposición con la supremacía de la "ilustración gráfica de EE UU". De su faceta como profesor conserva el interés por la formación artística y reseña las excelentes escuelas artísticas existentes en Alemania e Inglaterra. En su Nueva York natal la educación es "mucho más teórica", un lugar idóneo para "recibir una educación conceptual, para ser artista conceptual, pero no para la pintura".

Katz confiere gran importancia a la formación artística y rechaza la concepción del artista como un genio. "No es más que un mito del siglo XIX", comenta el artista al recordar el temor que le infundía de joven la idea de tener que "haber nacido fabuloso", de ser genial. Un mito que "Picasso se tragó y empezó a comportarse como tal cuando él era demasiado buen pintor para hacer esas cosas". "Creo que estas cosas han echado a perder a otros artistas", añade este artista criado en el barrio de Queens que pone en entredicho la condición de capital artística de Nueva York, si bien no hay duda de que se trata del núcleo económico del arte. "Es la más grande, la más importante; es donde hay más galerías, más dinero para el arte, pero es muy difícil para un artista, muy duro sobrevivir en ella: tienes que ser famoso", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0022, 22 de marzo de 2004.

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