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Entrevista:EDUARDO MADINA | Diputado electo del PSE-EE por Vizcaya

"Tenemos la oportunidad de trazar la 'hoja de ruta' hacia la libertad"

Pese a su juventud, Eduardo Madina (27 años), apunta más que maneras. El líder de las Juventudes del PSE tiene poso político y "ganas de aprender" en Madrid.

Pregunta. Está haciendo ya las maletas para volver de su periodo de formación en Bruselas.

Respuesta. Le di muchas vueltas. Afronto esta nueva etapa con mucha ilusión. Poder ver la maquinaria del proceso de toma de decisiones y llevar al Congreso las políticas que hemos defendido en Juventudes es muy interesante. Una oportunidad de éstas sólo la tienes una vez. Voy en el mejor momento: con el PSOE en el poder.

P. ¿El vuelco electoral nace el 11-M o es anterior?

R. El PP cayó en una autotrampa: la mayoría absoluta le llevó a creer que tenía la razón en todo. La gestión de los atentados, de esa situación tan extraña, dolorosa y terrible que se generó, sólo fue la última expresión de esa autotrampa. Convirtieron la mayoría absoluta en una forma agresiva y arrogante de hacer política. Y los españoles no se lo han perdonado.

P. Usted que fue víctima de un atentado. ¿Cómo vivió el 11-M?

R. Fue una ensalada de emociones en un corto espacio de tiempo con el telón de fondo electoral. Lo sentí igual que cualquiera, pero me sentí muy bien por una demostración de solidaridad con las víctimas como no había visto nunca. Me quedo con los 11 millones de personas en las calles.

P. En Génova se manifestaron el miércoles con lemas como "Yo no he votado a Bin Laden" o "Zapatero, presidente de Al Qaeda".

R. Es la demostración de la frustración de quienes no reconocen que su Gobierno gestionó de manera nefasta una tragedia humana. Es la ultraderecha española. Es no saber que en política los gobiernos van y vienen.

P. Aznar ya no está en La Moncloa. ¿Es más importante desalojar a Bush de la Casa Blanca o a Ibarretxe de Ajuria Enea?

R. (Ja, ja, ja) Creo que a Bush. Su espacio de influencia es tremendamente superior. Kerry debería llevar desde el Despacho Oval otra política exterior, no tan beligerante, que contara con la UE, que la guerra no fuera su bandera principal. Los demócratas no son ángeles, pero no son lo mismo que los republicanos. Y aquí sólo espero que los ciudadanos decidan que los planes que necesitamos no pivotan sobre el territorio, sino sobre los derechos sociales de la gente.

P. Imaz e Ibarretxe hablan de diálogo sin condiciones, de oportunidad histórica, pero siguen el guión del plan a rajatabla.

R. Casa mal. Además, mantienen el famoso péndulo del PNV. Imaz reconoce que se equivocaron en Lizarra, que son autonomistas y que ETA no es un agente político, pero el lehendakari antepone territorio a individuo, la libre asociación de territorios a la libre determinación de los individuos, hablando todo el día de soberanía, de patrias y de Euskal Herria. El PNV debe elegir su modelo.

P. ¿Será suficiente la reforma del Senado y la presencia en la UE para cerrar la segunda transición de que habla el nacionalismo?

R. El PNV debe comprender que se inaugura un nuevo espacio político para acabar con el clima de confrontación política y territorial de la pasada legislatura. Hay que reformar el Senado y completar el Estatuto hasta la cifra de soberanía que nos dimos en 1979. Y para eso hace falta una mesa con folios en blanco y trazar una hoja de ruta hacia la libertad. Tenemos esa oportunidad.

P. Tras el 11-M, todo el mundo se pregunta qué hará ETA. ¿Los partidos no deberían anticiparse?

R. El problema es que hay líderes y partidos que interpretan a ETA en función de coyunturas: el PNV dijo en Lizarra que ETA era un agente político y que se podía pagar un precio por la paz. Aznar, en tregua, la definió como un movimiento de liberación nacional. Ni lo uno, ni lo otro. Pongámonos de acuerdo en definirlos como lo que son, unos asesinos, y digamos sí a la unidad democrática.

P. Mayor deja su escaño en Vitoria.

R. Es una gran noticia. Así demuestra que sólo vino a Euskadi para confrontar a los partidos e imponer un análisis político en su expresión más derechona y agresiva. Y ha dejado más nacionalistas que nunca en este país. Deja al PP sin líder, sin discurso y en un nivel electoral muy bajo. ¡Qué gran labor! Le ponemos un notable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de marzo de 2004